Opinión

un icono para los vigueses

Un alto cargo de la Xunta me contaba ayer cómo se ven las cosas desde las alturas: España está al borde del desastre, la prima de riesgo ha superado todo lo imaginable y el riesgo de quiebra del país es hoy más real que ayer. En estas circunstancias, los debates más locales chirrían. Cierto. También lo es que Feijóo no dio por imposible el AVE directo.

La misma alta fuente de la Xunta insistió en que el presidente había dicho -otra verdad- que considera prioritarias algunas inversiones sobre otras, pero que no había renunciado a la construcción del AVE directo por Cerdedo. Pero no nos engañemos: cuando era posible (porque había dinero) no existía impulso político, lo que hay que endosar ante todo a los alcaldes de Coruña y Santiago, en parte a Fraga, en otra parte a Touriño y sobre todo al Gobierno del PSOE, que se pasó más de siete años jugando con estudios, proyectos y documentos de todos los pelajes con la única intención de ir ganando tiempo. Y cuando en apariencia hay decisión positiva no hay un euro en caja. Como habían anunciado muchos, Vigo se quedará sin el AVE directo a Ourense apelando a los 1.800 millones que costará para ahorrar 30 minutos de viaje: será también en parte por su propia incapacidad para defender sus intereses. Para Vigo, al margen de las razones sobre la economía, es una frustración por cuanto es un icono. No parece entenderlo la Xunta.

En cuanto a Abel Caballero, suena a sarcasmo que se atreva a abrir la boca después de comprometer su cargo a la llegada en 2012, a jurar que estaría antes en Vigo que en Coruña y a tener un Gobierno amigo 8 años que 'toreó' a la Muy Leal.

Te puede interesar