Opinión

LA GALEGUIDADE DE LA CAJA

Volvamos sobre la fusión de las cajas y sus ya lejanos inicios en 2009, ahora que ya en 2012 no hay ninguna garantía de cuál será el desenlace final de una historia que empezó mal, con las presiones del lobby feroz coruñés atendidas desde la Xunta por prevervar la supuesta 'galeguidade', y que por sus resultados ha sido doblemente desgraciada. Presentada por la Xunta ?y el BNG- como el gran paso para conseguir un sector financiero galllego, ha terminado por convertirse en un fiasco monumental, que además ha destapado la debilidad del sector empresarial vigués: una vez liquidada por el Banco de España la caja única no ha habido ni una oferta firme de un grupo de la Muy Leal para hacerse con una parte del accionariado del banco resultante, que ahora mismo tiene dos opciones, o ser una entidad coruñesa (lo que era el plan de máximos de 2009 del lobby feroz) o su adquisición por un grupo financiero foráneo.


Caixanova no quería la fusión con Caixa Galicia porque ya veía venir lo que podría ocurrir con el pasivo tóxico coruñés, que iba a resultar indigerible por una caja gallega con capacidad limitada. A base de presionar con la 'galeguidade' como dogma, se descartó el plan de la caja viguesa de un SIP con otras firmas de su tamaño y se aceptó la unión. Hay que decir que hasta ese momento el alcalde de Vigo estuvo correcto en el fondo aunque excesivo en las formas. Luego llegaría la convergencia, aplaudida por todos como una solución peor pero que podría resulta favorable para Vigo, y el proceso posterior del Banco de España que llevó a la situación actual: un banco intervenido y quizá sin galeguidade.

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