Opinión

Éxito de javier guerra; caballero no se fía

H abía que echar el resto y lo hizo. No era fácil. El conselleiro de Industria y Economía, el vigués Javier Guerra, demostró de forma práctica que con trabajo e implicación casi cualquier cosa es posible. La misión en Vulcano sonaba a imposible pero la factoría seguirá abierta gracias a que la Xunta empujó y convenció a Pymar (la asociación de pequeños y medianos astilleros) de que se podía seguir confiando en la empresa viguesa. Hasta donde tenía que llegar, lo ha hecho. Ahora toca otro camino, que por pura lógica, deberían protagonizar otros gestores, visto el fracaso monumental de los actuales. Se ha ganado una batalla, no la guerra.

El conselleiro, exdiputado, exconcejal vigués y responsable de una firma de ropa que ha acumulado un éxito tras otro, no se ve a sí mismo como político al uso, lo que por una parte resulta lógico -por su trayectoria empresarial con hitos como la marca El Niño, que arrasó entre los jóvenes- pero suena a broma vista su última etapa en el Concello de Vigo, el Congreso de los Diputados y ahora en la Xunta. Desde luego, Guerra es un político, por supuesto, aunque tiene a favor que dispone de una pista de aterrizaje a su disposición en el caso de que se aburra de su profesión o considere que ya no da más. O -todavía más posible- que vea demasiadas minas en el camino y opte por volver al sector privado.

Su nombre está encima de la mesa como candidato a la Alcaldía. Es probable incluso que le guste la idea, y aunque no consta que se haya expresado de forma abierta, con Chema Figueroa, presidente del PP vigués, y María José Bravo, delegada de la Xunta, conforman el tridente popular en la ciudad.

Uno de los tres será candidato dentro de tres años, salvo que el BNG implosione o Santi Domínguez se atreva a abrir una nueva etapa en las relaciones del nacionalismo en Galicia y valide la oferta que está encima de la mesa para ser él mismo alcalde, y que caduca en junio. Hace un año sería imposible, ahora 'sólo' improbable. Caballero, que sabe de esto, debe pensar que no se trata de una quimera, de ahí que ayer haya aceptado todas las condiciones del BNG para aprobar el presupuesto, lo que supondría refrendar el pacto y garantizar que cumplirá los cuatro años de mandato.

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