Opinión

Esquizofrenia a la viguesa

Vive Vigo una situación política atípica que conduce a una visible esquizofrenia. Su alcalde exige todo el poder en la ciudad y la comarca pese a que no ha sido el más votado –tampoco su partido- ni en el Concello ni en el Área y ni siquiera dispone de una mayoría absoluta asentada y pactada en la Corporación. De hecho, es alcalde sólo porque lo ha querido el BNG, no por sus méritos. Esta misma persona, el Gran Timonel, ha obligado a su partido -con enorme enfado de buena parte de los diputados socialistas- a votar en contra de la ley metropolitana sólo porque no aparece en el texto que el presidente sería el regidor vigués, sin votación, inconcebible en ningún sistema democrático.

Y pese a todo, Abel Caballero podría presidir el Área Metropolitana: para ello sólo tendría que hacer un gesto, mostrar que está dispuesto a no comportarse como un rey absoluto, convocar a los otros 13 alcaldes para exponer un programa de acción y garantizar que el consenso presidirá la institución. Pero no lo va a hacer: quizá no le entra en la cabeza rebajarse a pactar.

Es por ello lógico que la ley metropolitana excluyera “atornillar” la presidencia a la Alcaldía de Vigo, sin votación. Precisamente para defender el organismo de gente como Caballero, quien como reconoce, sólo acepta las instituciones cuando las dirige pues sólo le interesa el poder. Sólo le falta montar una manifestación contra nosotros mismos.

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