Opinión

elecciones gallegas en octubre

Seguramente a Xosé Manuel Beiras le habrán recordado no pocas veces en los últimos días lo que tantas veces espetó a Manuel Fraga cuando éste estaba al frente de la Xunta, a la que había accedido siendo ya un ilustre jubilado. La edad avanzada, y todo eso, era un argumento no menor en el hilvanado y popular (a veces populista, siempre de nivel) discurso del Beiras que hizo del BNG una fuerza clave: en poco tiempo pasó de fuerza minoritaria a la segunda en el Parlamento gallego. Pero el líder nacionalista tuvo que conformarse con ver desde fuera el momento cumbre del BNG: cuando por fin tocó poder estaba al frente del tinglado Anxo Quintana. La paradoja fue que el vigués de Allariz había logrado un resultado inferior, pero suficiente para conformar una coalición con el PSOE de Touriño. Supongo que todo ello le provocó una cierta frustración que se fue haciendo carne con el paso de los meses y desembocó en la creación del grupo Encontro Irmandiño, donde el último Beiras ha vuelto para tratar de hacer un paréntesis y a sus 76 años -los que tenía Fraga en su tercer mandato- recuperar el poder y la gloria. Xosé Manuel Beiras mantiene ahora un discurso mucho más radicalizado que el que sostenía cuando era voz e imagen del BNG. Quizá este epílogo no le beneficie en su biografía pero considera que tiene derecho a hacer lo mismo -¡qué paradoja!- que Manuel Fraga. Ambos están ya en la historia gallega.

Por cierto, que todo apunta a que habrá elecciones gallegas antes de tiempo. Tocaban en marzo, se daban por seguro en enero y ahora se señala octubre, aprovechando el desconcierto de PSOE y BNG.

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