Opinión

A Coruña quiere un Área como el de Vigo, Pontevedra no

Vigo ya tiene Área Metropolitana: ha pasado de una comarca a un ente con capacidad jurídica que servirá tanto para poner en común servicios como –sobre todo- de plataforma de actuación de cara a la reclamación de servicios o dotaciones: se pasa de una ciudad de 300.000 habitantes a un Área de 450.000, el Gran Vigo articulado administrativa y políticamente. Para la Muy Leal tiene añadido no menos relevantes: por vez primera en su historia se convierte en capital de algo más allá de los títulos honorífico. Da otro paso oficial –el primero fue la delegación metropolitana de la Xunta, independiente de la pontevedresa- para la separación de la provincia en dos polos apenas unidos por la circunscripción electoral, también en cuestión.

Por ello es normal que la creación del Área Metropolitana se vea con cierta desconfianza desde la Boa Vila, donde hay cierto resquemor a sus consecuencias. De entrada, se incrementa el desequilibrio entre las dos ciudades a todos los niveles, comenzando por la población.

En A Coruña también se ha tomado nota del Área de Vigo y se convierte en urgencia. La ley contempla que se pueda crear y es más que posible que así sea. Aunque A Coruña no tenía ninguna necesidad: ya es capital de su provincia y sede en Galicia de la Administración central y de justicia: la Delegación del Gobierno y el Tribunal Superior se encuentran en la segunda urbe gallega. Cuenta con Subdelegación, Diputación, Autoridad Portuaria y un potente aparato político y administrativo, de forma que el Área apenas aportaba algo. Hasta ahora, que hay en Vigo. Es probable que se apruebe su propia institución metropolitana desde el consenso y sin obstáculos.

Justo lo contrario que aquí. Claro que su alcalde está muy ocupado en gestionar mientras el de Vigo dedica su tiempo a ruedas de prensa donde no tiene nada que contar salvo poner obstáculos a proyectos. El Gran Timonel, como el Rey Sol, cree que Vigo es él. Toda una paradoja para quien fue nombrado “coruñés adoptivo”.


PD. Vigo, su ayuntamiento y concejales, tiene el 47% de los votos en la asamblea metropolitana, más que Barcelona en la suya. Se hizo así para que cualquier acuerdo necesite el apoyo de al menos dos municipios y forzar consensos.

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