Opinión

Chema figueroa, que quiere ser alcalde

Legítimamente Chema Figueroa quiere ser alcalde de Vigo, lo que en primer lugar pasa por ser designado en su propio partido, y eso no está nada claro. Lo que sí ya aparece nítidamente es que ha decidido jugársela y dar el paso adelante para lograr la nominación en las “primarias” puestas en marcha por Núñez Feijóo, donde también concurren María José Bravo, delegada de la Xunta, y el conselleiro Javier Guerra. Quizá haya algún otro “outsider”, como podría ser Lucía Molares, hoy en el dulce exilio madrileño del Ministerio de Fomento, pero no parece que el abanico dé para más. Mientras en el PSOE está todo claro con la autocoronación de Abel Caballero, quien no admitirá las primarias que su partido ha aprobado o llegado el caso haría uno de los sonados pucherazos donde no tiene rival , y en el BNG no hay nada cierto, el PP ha decidido fijar un calendario que pasa en primer lugar por las elecciones autonómicas, que salvo que Feijóo nos engañe a todos se celebrarán entre octubre y noviembre a lo más tardar, unos meses antes de que toquen. Después, sobre el casting debería haber una decisión para poner rumbo al muy lejano 2015.

Chema Figueroa acaba de acelerar para ganar posibilidades tras constatar que el Plan B, desbancar a Caballero con una moción de censura con el BNG que le daría la Alcaldía a Santi Domínguez pero la gestión del 70% del presupuesto al PP, ha sido definitivamente archivado. Los nacionalistas -tras su última asamblea- han optado por mantener su cordón sanitario con el PP de cara a recomponer una coalición con el PSOE en ayuntamientos y en la Xunta, donde quizá entren otros invitados, como Izquierda Unida y el BNG-2 de Beiras.

Mientras, Figueroa, de road show por asociaciones y entidades, mostrando que si le dejan puede ser un buen alcalde para lo cual propone hacer justo lo contrario que el Gran Timonel: cambiar la desidia en la gestión y la confrontación como sistema por el consenso interno y la colaboración externa.

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