Opinión

carmela silva dice que se va

Carmela Silva afirma que se va, aunque su palabra no llega, vistos los precedentes. Quizá en esta ocasión haya probado a decir la verdad, una sensación novedosa que debería catar el alcalde. En todo caso, lo importante: si se hace efectiva su renuncia a sus varios cargos en el Concello, se abre paso la posibilidad de que el Urbanismo se ponga en orden con una persona adecuada al frente. Todo ello parece suficiente para felicitarnos por su despedida (la segunda) de la vida municipal para centrarse en contar votos en el Congreso y no sé qué más en el ámbito orgánico del PSOE, donde Abel Caballero la quiere para cualquier cargo, no se sabe si por convicción -pese a la escasa capacidad de gestión de Silva- o como premio a su fiel pareja política.

El balance de la actuación de Carmela Silva daría para su liquidación como responsable en cualquier Administración, pero en el PSOE actual parece tener encaje. En Vigo, que es lo que interesa, ha dividido su labor en dos partes. La primera, en el anterior mandato, donde como concejala de Urbanismo no electa impulsó los cambios para modificar el PGOM, obteniendo como resultado el parón de la construcción y la liquidación de proyectos en marcha. Entre ellos el segundo Corte Inglés: la empresa decidió trasladar su inversión a Coruña ante el cambio municipal en la ordenación de un polígono en Alcabre incrementando cargas y suelo para vivienda protegida –del 25 al 57 por ciento del total- hasta hacer inviable la operación. En Coruña todavía se lo están agradeciendo.

En su segundo advenimiento, ya con plenos poderes como vicealcaldesa, portavoz, concejala del Casco Vello y responsable de Urbanismo, el resultado ha sido incluso inferior: las licencias han caído hasta un extremo impensable y no sólo por la crisis, sino por la incapacidad manifiesta de la titular municipal, quien se ha pasado el último año alternando sus obligaciones en Vigo con sus intereses en Madrid, primero en el Senado y luego en el Congreso. En cuanto a sus declaraciones, aún recuerdo su discurso en la investidura de Caballero: un ataque demencial contra la Xunta y el PP para iniciar el mandato.

Eso sí, se va con los deberes hechos: 20 años después de iniciar su labor de zapa ha conseguido liquidar a Carlos Príncipe. Misión cumplida.

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