Opinión

Caballero, como Pepe

Dijo ayer Abel Caballero, a modo de excusa, que de ninguna manera se mantendrá Carmela Silva en la Corporación, que se cumplirá la norma de 'un militante, un cargo' pero (y ahí está la gracia) hay que esperar hasta que se aprueben los presupuestos. ¿Se aprobarán? Dudoso. Pero lo relevante es que si no había materia para 'la interpretación malévola', como afirmó, Caballero se habría dirigido a su superior orgánico en el PSOE, Pachi Vázquez, para exponerle la situación. ¿Lo hizo? En absoluto. De hecho, lanzó mientras tanto a Modesto Pose, el misterioso secretario provincial del PSOE, a ir andando el camino de una candidatura alternativa a Vázquez en el congreso del PSdeG.

La explicación de Caballero sobre su conducta es similar a la del madridista Pepe. Idéntica: salió ante los medios para decir que el pisotón a Messi había sido involuntario y que si le parecía mal, le pedía disculpas. Nadie le ha creído porque no sólo no era cierto sino que ni siquiera lo parecía. Como tampoco la palabrería del Gran Timonel, experto fabulador, liante profesional, capaz de cambiar mil veces de discurso (antes coruñés adoptivo, ahora mega-vigués) y de decir una cosa y la contraria en la misma frase. Ayer también: dijo que esperaba buenas relaciones con la delegada de la Xunta mientras uno de los suyos se despachaba con una rajada contra María José Bravo, a quien llamó de todo.

Pensando en Pepe, quizá haya otro más próximo a Abel Caballero. Pienso en su paisano Pepe Castro, también ponteareano y alcalde, con un concepto singular de la democracia. También en eso se parecen.

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