Opinión

Caballero lleva Vigo al frenopático

Abel Caballero no quiere o quizá no sabe gestionar, una evidencia que se corrobora por el resultado de sus propias declaraciones: ni ha sido capaz de mover la vivienda (normal y social) del Plan de Urbanismo que modificó a peor, ni de poner en marcha las dotaciones comerciales que anunció como hechos -Ikea, el segundo Corte Inglés y muchos otros, la lista es casi interminable. Ayer mismo salió a dar una rueda de prensa Carmela Silva en nombre del Consorcio Casco Vello, pese a no presidirlo ni tampoco ser número 2 (se lo regaló al BNG) por dos motivos: porque no tenía agenda y su departamento es un desastre sin paliativos y porque la Xunta, que gestiona la entidad, acababa de explicar los últimos proyectos de rehabilitación del barrio histórico. Se podría creer que es una cuestión de infantilismo político, pero no, es una mezcla de tontería y maldad, adobada con la propaganda que preside este mandato desgraciado.

Ya que el Gran Timonel, por incapacidad o voluntad, renuncia a hacer gestión para volcarse en el autobombo, sería un alivio que al menos no ponga palos en la rueda de la ciudad. Pero tampoco. Hizo ayer otro repaso a su eficaz labor boicoteadora con el 'no' definitivo a poner terrenos para construir la Ciudad de la Justicia -todas las ciudades gallegas disponen de este servicio, con idénticas condiciones, que él también aceptó por escrito- y de pasó se jactó de que vetará el Área Metropolitana, el organismo que esta ciudad reclama desde hace años y que ahora considera que es un estorbo. Se aprobará la próxima semana, pero Caballero ya ha avisado que mientras esté al frente de la Muy Leal impedirá su funcionamiento.

El alcalde parece empeñado en llevar a Vigo al frenopático político y condenar a sus vecinos a vivir en la irrealidad producida por la máquina de agitación municipal que maneja. Pero diga lo que diga Goebbels, una mentira mil veces contada sigue siendo una mentira.

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