Opinión

caballero, concejal independiente

Cuántos votos sacaría Abel Caballero en unas elecciones si se presenta en solitario? Según su corte palmera, los mismos o incluso más, no en vano los hooligans del Gran Timonel pregonan que es el mejor alcalde de la historia del mundo. Claro que la realidad cuenta otra historia: si está al frente de la Corporación es porque iba con las siglas del PSOE y ninguna otra razón, aunque en efecto como cualquier candidato puede sumar o restar. Hay sobrados ejemplos, el más conocido el de Manuel Soto, que lograba 11 concejales como socialista y un máximo de dos como independiente. No es poco, pero demuestra que la marca política cuenta y mucho.

Viene a cuento todo ello por los últimos síntomas de la esquizofrenia política de Abel Caballero, que pasa por decir una cosa y hacer la contraria de forma continuada. Véase lo ocurrido con las cajas: se opuso a la fusión (yo también) para después sacar pecho por lo que según repitió hasta la extenuación no era “no fusión, sino absorción” de la caja coruñesa por la viguesa. Ahora vuelve al primer discurso, en contra, tras haberse felicitado antes como piloto de una operación financiera en la que había triunfado de la mano de Gayoso y Pego, autores de la operación de las preferentes, entre otras Es como la resaca, va y viene, pero con discursos contradictorios.

Lo mismo ocurre con su insumisión al PSOE: se declara por encima del partido que le aúpa al poder y que es el mismo que aspira a controlar como sea en Vigo, la provincia y Galicia. Insumiso ahora a una decisión, la de cobrar el IBI a la Iglesia, que él mismo ha tomado desde la dirección socialista. Probablemente sea una equivocación, pero si no está de acuerdo debería dejar el órgano de gobierno del PSOE. Pero no extraña a nadie: tampoco está dispuesto a aceptar que se aplique la norma de incompatibilidad de cargos a Carmela Silva. De hecho, lleva siete meses toreando a Pachi Vázquez. En el PSdeG lo dan por imposible. 'Es como Baltar para Feijóo', dicen.

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