Opinión

EL BARÓMETRO QUE NO FALLA

El barómetro de la Autoridad Portuaria ha señalado con claridad dos datos complementarios entre sí, aunque también opuestos: uno positivo, que por Vigo continúan pasando la mayoría de mercancías de Galicia que cuentan, y otro negativo, que 2012 será duro. Lo primero resulta pura evidencia estadística: los graneles -carbones, petróleo y otros- van a los puertos del norte, a Ferrol y Coruña, para alimentar la planta térmica de As Pontes o la refinería coruñesa, y en función de distintos parámetros habrá más o menos volumen de tráfico portuario, sin que tenga un impacto directo sobre la economía gallega, mucho menos sobre ambas ciudades. En cambio, la carga general, en su mayor parte en contenedores, sigue entrando y saliendo por las terminales viguesas, ahora por Guixar y en el futuro por Areal y quizá Bouzas si se pone en marcha la Autopista del Mar.

Vigo se mantiene sobre dos pilares fundamentales: el sector marítimo y la automoción. El segundo vive momentos delicados y el primero aguanta con dificultades, sobre todo en el naval, sin futuro si el actual Gobierno resulta tan incapaz como el anterior para resolver la financiación de los astilleros una vez que Bruselas ha prohibido el 'tax lease' que permitía agilizar la industria naval. Hay una tercera base en construcción, la Universidad de Vigo, que pese a su juventud da muestras de dinamismo en un campo clave como la tecnología punta. El lanzamiento de un pequeño satélite artificial es de momento el hito que define el nivel alcanzado por la institución académica.

Pero de momento, los proyectos universitarios como el centro de desarrollo tecnológico y el Campus Mar no dejan de ser apuestas razonables a medio plazo, mientras que el barómetro del puerto, que fija la temperatura económica por adelantado, dice que Vigo pasará muchos apuros en este 2012 donde la profecía del dueño de Mercadona ha resultado exacta: lo bueno de 2011 era que iba a ser mejor que 2012. Como Casandra, a quien Apolo dio el don del oráculo y la maldición de que nadie creería sus visiones, el puerto anunció en 2008 la que se venía encima y no falló, con un 2009 catastrófico y una ligera recuperación en 2010 que no se ha consolidado. Vamos avisados.

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