Opinión

Tres años más así, la ruina

El BNG hizo ayer un esfuerzo tan titánico como inútil para tratar de justificar lo imposible: que la fuerza que apoya al gobierno local es la misma que hace oposición y además, pese a su respaldo, considera que el equipo de Caballero merece un suspenso rotundo en su gestión. Si, como parece, es así, ¿por qué le dio la Alcaldía primero y valida ahora los presupuestos para hacer más aceras? No hay posible respuesta a un acertijo para el que el propio Santiago Domínguez reconoció implícitamente carecer de respuesta. No tiene porque una vez más no se trata de un asunto en clave de ciudad, sino en función de otros intereses. Vamos por partes: el BNG no puede pactar con el PP porque sustenta un pacto con el PSOE en los ayuntamientos que aspira refrendar en la Xunta y por ello sostiene a Abel Caballero. y este a su vez exige a su secretario, Pachi Vázquez, que se allane en todas sus exigencias mientras con otra mano hace lo posible por perjudicarle de forma ostentosa.

El resumen: Vigo se encuentra gobernado por un grupo dirigido por Caballero que se comporta más como una secta tras El Líder que como una formación política, el histórico PSOE. Pero salvo sorpresa –que ya no se espera tras el visto bueno del BNG a los presupuestos- es lo que nos queda en los tres años que faltan de mandato. Porque además, el PP parece enfrascado en la estrategia de la gallina, que separa con las patas lo que une con el pico. Dejar pasar el escándalo de Ángel Rivas y su agencia de venta de hormigón a las empresas que reforman de calles y aceras que él mismo adjudica en el Concello lo dice todo. Como mirar hacia otro lado mientras Santos Héctor Rodríguez, testaferro del alcalde, coloca a los suyos en el programa de empleo… y así todo.

Hay que reconocer que en cambio el Gran Timonel no se esconde: el balance del primer año lo resumió en que puso mil bancos en las calles. Es lo que habría dicho el alcalde de un pueblo, no el de la mayor ciudad gallega. Por tanto, para los próximos tres años nos quedan aceras y más aceras, salvo que BNG y PP se pongan de acuerdo. Como ya sabemos resulta imposible porque Vigo no es su prioridad, lo que confirma que, como dijo Churchill, después de todo la democracia sólo es el menos malo de los sistemas políticos.

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