Opinión

De alcalde a tertuliano

Quizá el salto cualitativo de Abel Caballero en este segundo mandato haya sido su conversión en una suerte de “tertuliano” de los medios (radios, televisiones y prensa escrita) ante los que comparece cada día, en general con asuntos de trámite o de poco interés que sirven de enganche para su verdadera obsesión, los ataques furibundos contra la Xunta y el PP.

Caballero, tras conseguir un buen resultado en mayo aunque sin superar en el voto popular a Corina Porro, tomó posesión en junio con un discurso medido llamando a la colaboración entre las instituciones y colocando los intereses de la ciudad por delante. Le felicité. Poco duró: apenas unos minutos después Carmela Silva lanzó una brutal acusación al PP y la Xunta que marcaría el devenir de todo este año. La pareja política Caballero-Silva tomó las riendas de la ciudad y no las ha soltado desde entonces, enfrentándose incluso a su propio partido.... con todo éxito, hasta el punto de que ambos entraron en la dirección federal de Rubalcaba pese a que la concejala incumple la norma del PSdeG de incompatibilidades sin sufrir ninguna sanción: al contrario, fue premiada con un puesto en la Mesa del Congreso, donde el sueldo es mayor.

Todo ello resulta visible en el bloqueo no sólo a actuaciones consignadas, como la Ciudad de la Justicia, y otras en marcha, como el hospital público, sino también a la ley del Área Metropolitana y a otras de menor rango, como guarderías o centros de día, que de forma sistemática se boicotean o retrasan. En este capítulo merece la pena reseñar su decisión de impedir la toma de agua al Morrazo con el argumento de que se estropearían las calles. El juez tuvo que intervenir para ordenar que continuaran los trabajos, lo que probablemente también sucederá en el caso del hospital, donde el alcalde rechaza cumplir el convenio firmado con la Xunta de Touriño.

Abel Caballero lleva un año con una agenda prácticamente inexistente que suple a base de entrevistas de pago y declaraciones en general hábilmente sesgadas. Su campaña contra el Área Metropolitana y el hospital podría finalizar con una manifestación. Entramos en el segundo año y ya puede pasar cualquier cosa, pero nada bueno.

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