¿Qué prefieren?

¿Qué prefieren?

Ya hemos llegado a San Fermín, es el 7 de julio y, tras las elecciones discutían el otro día dos amigos míos sobre sus preferencias electorales y la cosa se acaloraba suscitando interés por los argumentos de uno y también los del contrario. El tema era si "es preferible un corrupto inteligente o un honrado inútil". Tiene su gracia la cosa porque, y la lo hemos comentado aquí, hay en Portugal un señor que siempre gobernó con mayoría absoluta, acabó en la cárcel y ahora, al salir, parece que desea volver. Y gana precisamente basándose en la discusión de mis dos amigos. Él tiene resuelto muy claramente el tema.
Dice muy convencido ."Yo soy corrupto pero hago cosas". Y la gente va y traga la frase, deposita su papeleta y se queda tan tranquilo sin caer en la cuenta de que esa corrupción es precisamente a costa de sus dineros. Lo tengo muy claro: ni unos ni otros porque siempre, ¡digo yo!, habrá alguna persona honrada e inteligente.
Por eso en esta atípica campaña electoral pasada me negué a escuchar a quienes me quieran "vender la moto", hablándome de lo ocurrido en los pasados meses de incertidumbre, sainete y verborrea. Por favor hablen en positivo y mirando adelante pues de lo contrario la célebre Prima de riesgo seguirá subiendo, el Ibex bajando, el déficit subiendo, el paro está ahí y la gente pasándolo mal mientras sus representantes se "divierten" contando sus historias que a nadie interesan más que a su lucimiento personal que en el fondo parece que es de lo que se trata.
Si van a seguir con más de lo mismo les prometo mi abstención y me voy a ver otra película que ésta ya me la sé de memoria y ninguna gracia me hace. Un filme en el que siempre uno se tira los trastos a la cabeza del otro. 
Con todo lo que está pasando, que para mí lo considero gravísimo, además de cargarnos la democracia estamos cambiando la imagen del Parlamento, otrora dechado de seriedad, compostura y tino. En suma de ejemplo para las generaciones. Aquello parece a veces un patio de vecindad, otras un campo de fútbol de colegio de primaria, y la mayoría un lugar de esperpentos ridículos. Eso todo debiera acabar y a muchos nos gustaría que nuestros políticos fuesen capaces de ver lo ridículo y consiguiesen animar al personal ofreciendo cosas serias, programas fiables y soluciones certeras. Cosas claras "a lo liso, a lo llano y a lo no entrincado" como decía nuestro inefable Quijote, que algunos ni lo han leído ni en este año del Cuarto Centenario de su autor.
Por otra parte acaso se soslaya el gasto causado por esta situación tan fuera de tono. Se ha gastado en estos meses después de pagarles a los diputados de la breve XI Legislatura y las campañas electorales. Un gasto añadido e innecesario para toda la nación. Tengámoslo claro: todos esos gastos, propaganda y promociones personales añadidas salen del bolsillo de los contribuyentes que somos usted y yo y los vecinos de al lado.
La situación ni mucho menos es para bromas ni para tomarla a titulo de inventario. Ni mucho menos. Nos han llevado nuestros politicos a unos dispendios increíbles incluidas también las elaboraciones de las listas, que esa es otra. El afán de sillón y de notoriedad de algunos personajillos está fuera de duda. De lo contrario serían inexplicables las luchas internas de los partidos.
Y falta un corolario. Ya lo verán. Celebradas las elecciones los trastos andarán de cabeza en cabeza y, otro gasto más, se renovarán formaciones, saldrán a la vista nuevos líderes, habrá congresos y más reuniones y todo eso y más también, por si fuese poco, seguiremos pagándolo usted y yo e incluso incentivando más corrupción. Esto está que arde.