¿Pasotas o aburridos?

¿Pasotas o aburridos?

Qué les parece? ¿Cómo han acogido la noticia? Si les digo la verdad personalmente la considero una lógica consecuencia del momento que vivimos. Pero, tomen nota, aquí y acullá. La gente se mueve entre el pasotismo y el aburrimiento; el ¡qué más da! y el ¡ya veremos!; la inercia y sin complicarse demasiado la vida que ya otros tratan de complicárnosla en demasía… Ya me olvidaba, la noticia aparecida  también en estas páginas, dice: "El CIS constata que la ausencia de gobierno apenas preocupa". Vamos, como en Italia y Bélgica, entre otros.
Ampliando la noticia se dice que apenas un 5,2% de los ciudadanos cita la falta de gobierno como uno de los tres principales problemas del país. En el pasado mes de mayo el paro, con un 75,3%, y la corrupción, con un 46,7%, siguen siendo los problemas "estrella" para la ciudadanía española. Le siguen como preocupaciones la economía (23,6%) y los políticos y partidos (21,3%), sanidad (10,7%), problemas sociales(9,7), inmigración(2,9), terrorismo(1,9%), independencia catalana (0,6%)...
Ante este panorama aparece un dato muy preocupante. El 82,3% considera la situación política actual mala o muy mala, un 13,7% regular, y buena unicamente el 2%, y hay un 19, 3% que ven con esperanza el futuro frente al 32,6 que opina que todo seguirá igual y que la situación económica es mala (68,1%). Es alarmante cuando se lee que el 18,6% entiende que estaríamos mejor sin autonomías y un 10% aprueba que las autonomías sean estados independientes. Un 51% viven desilusionados ante la posibilidad de encontrar trabajo.
Una vez celebradas las elecciones de diciembre pasado, el CIS igualmente ofreció resultados de consultas. Todas ellas muy significativas, dejando en mal lugar a la clase política con afirmaciones como ésta: "Los políticos no se preocupan mucho de lo que piensa la gente y que esté quien esté en el poder siempre buscan sus intereses personales". 
Y lo que es más grave para el sistema actual: los ciudadanos se muestran mayoritariamente insatisfechos con la democracia y, de hecho, el nivel de confianza en el Parlamento y los partidos dista de aprobar, alejándose los políticos del suficiente. En aquel entonces los únicos líderes que aprueban, además de Garzón, son Marian Beitialarrangoitia (5,19) y Aitor Esteban (5,04), ambos solo en el País Vasco, y Koldo Martínez (5,38), solo en Navarra. 
Todo ello lleva, debiera llevar, a serias reflexiones de la clase politica al contemplar como los ciudadanos van por un lado mientras los dirigentes se enzarzan en discusiones que para nada interesan, alejados de la realidad y dando la impresión de que lo único que les interesa es el sillón y el acomodo social, político y económico.
Por eso el abstencionismo se sitúa entre el aburrimiento y el pasotismo. Aburrimiento por estar continuamente oyendo la misma retahíla de insultos y reproches; y pasotismo porque aquello lleva a situarse al margen de todo lo que está aconteciendo llevando a opinar que se vive mejor sin gobierno que a lo mejor hasta nos complica la vida como consecuencia de pactos y entendimientos para dirigirnos. En el nuevo Parlamento y Gobierno está la clave para dar la vuelta a estos datos. Porque el pasotismo y abstención son malos ya que conducen a que nos rijan aquellos que detestamos. Fue necesario acudir a las urnas para que esto cambie de una vez y vuelva la paz social y desaparezca tanta crispación y desasosiego. Nunca es bueno para un país ni para ninguna institución dar la espalda a las urnas. Después nos quejaremos con lamentaciones estériles.