Los inmigrantes

Prometíamos hablar de los inmigrantes después de lo que está ocurriendo en el Mediterráneo. Ya han pasado años y la cuestión parece lejos de resolverse. Habremos de reconocer, para empezar, que en tiempos pasados los emigrantes eran parte de los europeos ya sea por cuestiones políticas o económicas. Y fuimos aceptados cuando, por ejemplo los españoles emigraron. Sobre todo los gallegos, dejaron nuestro pabellón a buena altura por su laboriosidad, aceptación e integración en sus usos y costumbres sobre todo en la edad moderna. Aquel célebre discurso de Fidel Castro mezclaba medias verdades y sobre todo injustas apreciaciones de otro tiempo. Ocurría en el aeropuerto de La Habana el 2 de enero de 1998.
Aclarado lo anterior y teniendo en cuenta la dura misiva que los obispos del Líbano dirigieron en su día al Vaticano, la pregunta es clara. ¿Por qué, para qué y cómo vienen los actuales inmigrantes? Esta es mi duda. Es muy clara la hospitalidad europea y eso honra al Continente. Se les acoge y acomoda.
Vienen huyendo del hambre, la persecución, y la muerte; pero por ello y cuando se les facilita un estado de vida del que carecen en su pueblo, deben intentar adaptarse y asumir que están en una cultura distinta que también en su día sufrió lo mismo. Acogidos con cariño y que después vengan con exigencias es injusto. Sigue siendo cierto el refrán: “Donde fueres haz lo que vieres”. ¿Es este el caso de los inmigrantes cuando solicitan servicios y comodidades especiales e incluso pretenden implantar sus costumbres y hasta su religión?
Entonces estaríamos asistiendo, a un intento de cambio de nuestra cultura como lo pretendieron en su día el 10 de octubre del 732  entre las fuerzas de Carlos Martel y un ejército musulmán a las órdenes del gobernador de Al-Andalus en Poitiers. Pretendían la invasión de Europa y Martel les cerró las puertas.
Una joven misionera argentina, sor María Guadalupe, en Siria que ahora vive en Alemania, acaba de hacer unas declaraciones alarmantes sobre la vida que está viviendo en su misión alemana. Copio sus palabras: “Estamos sufriendo maltratos y agresiones. En Alemania refugiados seguidores del Islam están atacando a refugiados cristianos haciéndoles que cumplan el Corán por ejemplo obligando a los cristianos a rezar 5 veces al día como mandan las leyes musulmanas”. Estamos viendo igualmente como se pretenden, también en España, que vistan como ellos. Quiero recordar como en una ciudad española hay una carnicería en la que se sacrifican los pollos según la costumbre musulmana.
Llegan a Europa y con toda naturalidad se les permite que construyan sus mezquitas. Me parece muy bien y hasta lógico. Pero cuando nosotros vamos a su tierra impiden que hagamos templos ya sean budistas, cristianos o de cualquier religión degollando incluso a quienes les siguen sean religiosos o laicos. ¿Parece lógico? Ya son miles de cristianos, ortodoxos, coptos o budistas entre otros.
Italia inmoviliza el “Open Arms” por “graves anomalías” de seguridad, como antes en enero la Capitanía Marítima de Barcelona, impidió zarpar al barco porque sólo estaba preparado para transportar a 18 personas. En su última travesía ha acogido a más de 150 inmigrantes. El “Audaz”, buque de la Armada, traj a los 15 inmigrantes a España. Francia y Alemania asumen la mayor cuota, con 40 personas cada uno, Portugal acogerá a 10 y Luxemburgo a un número similar.