Opinión

La virtud de la constancia

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La virtud de la constancia

Se critica desde muchos ámbitos al presidente Pedro Sánchez. Incluso desde su misma formación política. Sin entrar en esas críticas provenientes muchas de ellas de conceptos e ideas preconcebidas hay que reconocerle, al menos personalmente le reconozco, una virtud innegable que es la tenacidad y la constancia. Se propone un objetivo y lucha denodadamente hasta que lo consigue. Esta es la verdad. Recordemos cuando prácticamente le abrieron las puertas de su partido y dejó el Parlamento y en el ambiente estaba que iba a ser sustituido por la expresidenta andaluza. La gestora del PSOE, entonces, se manifestaba reiteradamente por la imparcialidad que en la práctica consistía en marginarle. Él, lejos de amilanarse, recorrió España entera en unas primarias que sorpresivamente ganó y que le catapultaron nuevamente a ser cabeza de lista del socialismo español. Y lo consiguió dejando en el surco a otras personas que a priori parecían poseer más opciones.
En todo este tiempo consiguió algo que, a mi modo de ver, es malo para su formación política. Como en todas las primarias, se quedan fuera y pasan al anonimato personas de gran valor en todos los partidos que llevan a cabo las célebres primarias. Es una de las pegas a ese sistema. Desaparecen personajes de gran talla porque, se supone, a las primarias acuden los mejores y únicamente uno gana. Los demás van al ostracismo como estamos viendo en todos los partidos políticos.
Sin lugar a dudas ha tomado decisiones muy controvertidas y que muchos estamos lejos de compartir. Sabe “marear la perdiz” de una manera muy hábil hasta el punto de que los escándalos de su formación política pasan de inmediato al anonimato y de ellos nadie se acuerda el día siguiente. Llénense los ERE andaluces o las embarazosas situaciones que pasaron algunos de sus ministros y él mismo con la célebre publicación de su libro. Una actitud que lamentablemente para otros corre por distintos derroteros. Fíjense cómo aún colea la corrupción del PP cuando los señores Chaves y Griñán, entre otros, siguen encausados. ¿Para cuándo la sentencia mientras a todas horas vemos en pantalla al señor Bárcenas, Villarejo y demás?
La misma solución al problema de la UE la ha lidiado con una maestría que el pueblo ve y asume. Era Sánchez el líder de la socialdemocracia frente a la mayoría del Parlamento Europeo que es del PP. Pues Sánchez ha sabido vender bien su gestión que en realidad ha sido un fracaso, ya que sus candidatos fueron rechazados después de dos días de discusiones en las que el líder socialista español llevaba la voz cantante. Queda Borrell.
Todo gracias a un estilo que bien debieran copiar otros en lo que significa de tenacidad, constancia y lucha sin límites eludiendo las criticas con una “cintura” única. Esto es innegable. Ha conseguido llegar a donde está, sin ser entonces parlamentario, gracias a aquella moción de censura en la que logró concitar votos de los lugares más dispares y que una semana antes habían tenido un signo bien diferente.
Por todo lo anterior, seguramente será el presidente del Gobierno español contra viento y marea y siguiendo con mensajes que tenemos que reconocer que calan en el pueblo. Un político que sabe vender y muy bien churras y merinas, victorias pírricas y hasta fracasos imparcialmente admitidos. Consiguió por último que los socialistas voten socialismo sea quien fuere el elegido. Y esto es su mérito.