¿El problema o la solución?

¿El problema o la solución?
Este país! Ciertamente España es un país con un cúmulo de virtudes incontables. Tenemos de todo: arte, literatura, etnografía, paisaje, y sobe todo la laboriosidad de un pueblo reconocido y honrado fuera de sus fronteras. Sigue siendo cierto que “España es diferente”. Lo es. Por eso, sobre todo para los que vivimos fuera de sus fronteras, supone una gran contrariedad al ver el panorama actual en el que se mezcla de todo para traslucir una crispación de todo punto innecesaria que va contra esa hermosa historia de siglos. Acabamos de asistir a las elecciones legislativas portuguesas que han sido ejemplares sin apenas propaganda y con un triunfo del socialista Antonio Costa incontestable, hombre hábil que sabe luchar y dialogar, lo que le lleva a repetir mandato y esta vez sin coaliciones y únicamente con colaboraciones puntuales y sobre todo con la generosidad de todos que honra a los portugueses.
Le ha bastado a Costa menos de una semana para buscar apoyos y seguir sin que el país se paralice. También es cierto que el presidente Marcelo Rebelo de Sousa, hombre de Estado y conciliador que mira al bien del pueblo, ha sido y es el apoyo que necesitaba el país. Así ha habido elecciones y al día siguiente “aquí paz y después gloria”. Un ejemplo a seguir. Supo Costa en su primer mandato conciliarse con los partidos a su izquierda sin grandes estridencias y el país ha crecido y va adelante sin estridencias. Acaso por eso ha sido reelegido con un maridaje perfecto con el presidente que fue su profesor en la universidad. Así se hacen las cosas con rapidez y de manera sensata mirando al bien común que ve como poco a poco progresa.
Pues bien, muy al lado, en nuestra España, parece que todo lo contrario. Repetición de elecciones, diálogos por todas partes, protagonismos innecesarios, egos fuera de lugar y al final otra vez a las urnas y veremos a donde llegamos. Y como caldo de cultivo español, una serie de condicionantes increíbles. La polémica sobre Franco durante meses y meses, y sobre todo lo que ocurre en Cataluña. Un estado con difícil solución, si es que la tiene, que lo dudo. A unos y otros ha faltado altura de miras. Y esto porque, como en su día alguien dijo, es difícil dialogar con quien su postura es “sí o sí”. Así nunca llegará a ningún lado.
La célebre sentencia del “procés”, lejos de ser la solución bien creo que es parte del problema que se acrecienta de día en día. Tal como están las cosas, nunca va a llegar la solución. Ya se ve que cuando Sánchez estaba en la oposición repetía que él lo iba a tratar de otra forma. Su esfuerzo, igual que el de Rajoy, nunca alcanza la solución. Es claro que son “políticos presos” y nunca “presos políticos”. El tribunal se lo ha tomado muy en serio durante meses y ha fallado como la mayoría del pueblo español creía y cree. 
Pero la cosa está tomando un cariz que ¡ojalá! sea reversible, pero también, y hemos de reconocerlo, con políticas del Estado que en nada favorecieron ni dieron pasos para la pacífica solución. Tal como están las cosas unicamente un milagro podrá volver las aguas a su cauce. Muy difícil. 
Y lo es porque con todo este jaleo lo que se ha conseguido es dividir a la sociedad catalana. Hay muchos independentistas y eso es claro. Pero también hay constitucionalistas en buen número y lo grave es que por contagio o por mentalización, algunos de éstos se han pasado al otro bando como fruto de una mala politica de un Estado que debe mantener la unidad de la nación aunque en este momento es muy complicado. Y lo sentimos porque el pueblo catalán siempre destacó por una serie de cualidades únicas. Muy triste este final.