No existo

Hay tres películas que podrían representar la situación en la que me encontré cuando sospeché, debido al Brexit, que ya no podía votar en las elecciones municipales ni las del Parlamento Europeo. Para aclarar, todo ciudadano de la Unión Europea tiene el derecho no solo de militar en un partido político, sino incluso ser incluido en la lista de las candidaturas. Al entrar en la página del Concello de Vigo y acceder al sector del listado del ‘censo electoral’, cuál fue mi sorpresa, después de introducir el número del NIE, que yo ya no figuraba. 
Tengo residencia permanente desde el año 1990 y he participado cada 4 años en todas estas elecciones. Poseo el certificado de empadronamiento que confirma que vivo en esta ‘Cidade Fermosa’, pago todo cuanto impuesto existe y me conozco hasta los últimos rincones de la urbe incluido los que aún quedan por humanizar. Naturalmente que lo primero que hice fue ir a la Casa Grande al pie del Castro para aclarar el asunto. 
Me pasé la mañana entera de ventanilla a despacho y resulta que no podían encontrar rastro de mi existencia. Primero debo aclarar que el personal fue de lo más amable, buscaron en el ordenador bajo toda combinación de nombres ya que los británicos en primer lugar no tenemos un DNI (no es lo mismo que el NIE) y nunca usamos los dos apellidos.  En fin, la secretaria a cargo del censo electoral me dio un número de teléfono en Pontevedra para ver si se aclaraba el asunto. Llamo al número y lo de siempre. Lista de espera. Decidí ir más lejos y entrar directamente en la página de gobierno del Censo Electoral. Introduje los datos personales, incluido lo más importante, mi residencia y fue como un giro de 360º. Volví a la misma página del censo electoral de la Muy Leal. Como conozco a tres británicos, dos en Nigrán y otro en Coruña les conté mi saga y les pregunté si les había pasado lo mismo. Dato curioso. Estaban incluidos en el censo, pero los de Nigrán recibieron una carta para presentarse al ayuntamiento, aunque sus empadronamientos estaban confirmados. Mientras que el de Coruña ya había recibido la notificación oficial con los datos de la mesa electoral. Bueno, aquí es en donde tiré la toalla. Informé a unos cuantos contactos que tenía fuera del ámbito institucional, les conté mi historia, pero como el censo estaba cerrado ya era muy tarde para poder rectificar. Volviendo a las películas hay tres que se asemejan a mi saga. ‘El hombre que nunca existió’ basado en un hecho real de la II Guerra Mundial sobre un ‘truco’ de los británicos, con un ‘don nadie’ arrojado al mar, vestido de Capitán de Marina con datos secretos sobre la invasión falsa de Normandía. La segunda era ‘Atrapado en el tiempo’ con Bill Murray sobre un hombre que vive el ‘día de la marmota’ repetidamente. O sea, siempre el mismo. Y finalmente ‘La Terminal’ con Tom Hanks sobre un personaje de un país ficticio que sufrió un golpe de estado y el pobre hombre se encuentra en el aeropuerto en el sector de embarque sin poder volver o a salir de los Estados Unidos.  
Pero aquí no termina la historia. ¡Hace un par de días, aleluya! Me llega por correo la notificación con los datos de mi mesa electoral en García Barbón. Tengo una pequeña sugerencia. Que la Presidencia de la Federación de Municipios haga un estudio para armonizar el sistema del censo electoral de acuerdo al artículo 14 de la Constitución. Todos los españoles -supongo que también los comunitarios- son iguales ante la ley.