La amenaza del móvil

La amenaza del móvil

En 1897, Bram Stoker, un poco conocido escritor británico escribió un relato sobre un personaje que vivía en Transilvania, un país ficticio que viaja a Inglaterra en busca de bellas mujeres para nutrirse con su sangre para manterse vivo eternamente. Solo podía actuar durante la noche, sin luna llena y fuera del alcance de un crucifijo. La obra se llamaba ‘Conde Drácula’. En 1931, el actor inmortal, Bela Lugosi lo llevo a la pantalla y la película sigue siendo una de las mejores obras de arte del cine morboso. En 1968, ‘La noche de los muertos vivientes’ película del mismo tema que ganó prestigio como otro clásico tratándose de una invasión extraterrestre de monstruos en forma de muertos en busca de humanos para matarlos y unirlos a su especie. Comenzaron amenazando la costa este de los Estados Unidos. Seguimos en los tiempos modernos con una nueva serie de televisión que emite la cadena AMC titulada ‘The Walking Dead’ (Caminantes muertos), que, sin entrar en detalles es más de lo mismo. 
A lo que vamos. Primero es WhatsApp, una aplicación que ha convertido a las nuevas generaciones en estos personajes de ciencia ficción. Si uno pasea por la calle, el parque, toma el sol en la playa, viaja en tren, avión o autobús, toma un café o una cerveza en una terraza, se sienta a comer en un restaurante, va a una conferencia, visita un museo o simplemente contempla a las musarañas verá que la gran mayoría de homo sapiens a su alrededor le esta ‘dándole que te pego’ a un cacharro llamado por ahora iPhone. Más que probable el usuario está en un chateo con varias otras personas que están haciendo exactamente lo mismo. 
Se intercambian mensajes, fotos de amigos o familia, videos, chistes políticos y un sinfín de parvadas diarias. Por otro lado, puede que estén navegando por Internet, haciendo una compra, o una transacción bancaria, de vez en cuando mandaran un mensaje SMS. Por fin y por casualidad estén ‘falando’ de verdad en una conversación telefónica que es precisamente lo que originalmente fueron diseñados estos cachivaches. Pero muchos siguen siendo de otro mundo. Algunos con el aparato pegado al oído, que es lo normal, otros con auriculares puestos y otros aparentemente hablando solos porque no se ve ni el móvil ni los cables. Y estamos con el sistema de 4GB. Esperen a que lleguen los de 5GB. Lo peor de esta nueva generación de zombis es la cantidad de horas malgastadas en chorradas que no van a ningún lado. Están aislados del ‘mundanal ruido’ que es donde verdaderamente se aprende de la vida que nos rodea. Son horas malgastadas diariamente que a la larga pasaran factura al desengancharse del resto de la humanidad y la naturaleza. No es la primera vez que sacó a relucir este tema. Hace 5 años hice un viaje por tren hasta Bilbao de once horas. El recorrido era fantástico viendo los paisajes variopintos que definen la geografía de parte del centro y norte de España. La mayoría de mis compañeros/as de viaje o estaban durmiendo o con su iPhone o su Tablet. 
Por lo menos este último es también una herramienta de trabajo. Otro tema amenazador son los nuevos monopatines motorizados. Toda la polémica de la legislación sobre el uso, donde, a qué velocidad me deja sin cuidado. Lo que más observo es que los usuarios, generalmente jóvenes ya no patinan ni caminan. O sea, entre ambos artefactos estamos creando una nueva generación de incultos sonámbulos y futuros obesos. El último que cierre la puerta.