Opinión

EL DÍA DEL PADRE

Durante toda la historia de la humanidad la mujer ha desempeñado un papel de segunda categoría, al son de la batuta del hombre y ha sucumbido siempre a los deseos de su amo. Procrear y cuidar del hogar era la orden del día mientras que el macho se ocupaba del resto. Pero hace más de un siglo que todo ha cambiado y hasta se podría decir que se ha dado la vuelta a la tortilla. En nuestro mundo actual es la mujer la que manda. Precisamente el 8 de este mes se celebró el día mundial de la mujer, un evento que tuvo su origen hace mas de cien años en Europa cuando comenzó la verdadera revolución de igualdad para demandar principalmente el derecho al voto, a la formación profesional y poder ocupar puestos de trabajo en la administración pública. Fue el primer paso. España, Galicia y Vigo no se quedaron atrás en estas festividades, manifestaciones, declaraciones y reivindicaciones relacionadas con el tema de la justicia para el sexo femenino. Desde entonces se ha progresado increíblemente. Las demandas de los innumerables grupos de activistas feministas no han cesado y siguen en aumento.


Desde la igualdad en todos los ámbitos a la lacra criminal de la violencia de género no quedo ni una piedra sin mover ni ningún lodo sin revolver. Las pancartas, los manifiestos y la información en todos los medios de comunicación lo proclamaron a gritos. Según las estadísticas, aún existe discriminación en las labores del hogar, en ciertos sectores del empleo, en los altos cargos de consejos de administración, en los salarios y en numerosos aspectos de menor importancia en nuestra vida cotidiana. Sin embargo, cada día vemos más mujeres jueces, presentadoras de televisión, políticas, policías, conductoras de autobús e innumerables puestos de trabajo en la hostelería y el comercio para dar ejemplos.


Cada día hay más padres y abuelos con niños en los parques infantiles mientras las mujeres trabajan. Nos cuidan enfermeras y médicas en los centros de salud, nos llaman o contestan mujeres operadoras en los distintos sectores de negocio o administración por teléfono, salen a la calle distribuidoras de correo, nos atienden en las bibliotecas, en las farmacias, disfrutamos de actrices de cine, de televisión, de teatro y así por todos lados. Pero sigue existiendo un gran vacío entre los logros de la calidad de vida de la mujer occidental en comparación con las de gran parte del mundo subdesarrollado con el agravio de la discriminación tanto por el sexo opuesto como por las entidades públicas y privadas. Precisamente es en este segundo plano que se necesita más atención que nunca, y en especial el del radicalismo musulmán emergente en gran parte del mundo islámico.


He notado que las voces feministas más agudas jamás se orientan hacia este sector de machismo que sigue inmune a esta discriminación de género y que incluso convive en nuestro propio entorno democrático. ¿De todas formas pregunto: estas mismas voces no estarán exagerando, llegando a un punto de saturación y, lo que es más peligroso, pasando al otro extremo y comenzando a discriminar contra el hombre? Personalmente veo muchísima libertad femenina en todos los rincones de mi entorno como he mencionado anteriormente, protección absoluta de las autoridades en caso de violencia pero sigo sin entender que más quieren de nosotros; hombres de buena fe que respetamos a nuestras mujeres.


El lunes es el Día del Padre. Sospecho que pasará como cualquier otro sin pena y sin gloria. Quizás un par de zapatillas nuevas para Mr. Higgins aunque siga odiando a las mujeres.

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