Ciudadanía, política y mercado

Ciudadanía, política y mercado

Hoy, la política, a pesar de lo que piensan y sobre practican algunos,  ya no es de la propiedad de los políticos o profesionales del ejercicio del poder, sino de la gente, de los ciudadanos, o de los electores. Por eso, hoy se van desmoronando viejas técnicas de control y organización política propias de una concepción vertical del mando, para dar entrada a nuevas experiencias más democráticas y procedentes de la realidad, de la vida misma.
El mercado por sí solo no es la panacea que todo lo arregla ni la quintaesencia de la eficiencia. No se trata de sustituir el peso del sector público por el sector privado. No se trata sólo de privatizar y privatizar pues, a veces, los procesos de privatización  pueden alimentar peligrosos oligopolios que amenazan con invadirnos a través de esa sutil monserga del todo vale, lo importante es tener, acumular; lo importante, en definitiva, es el poderoso don dinero.
La importancia del concepto de ciudadanía como propuesta de investigación social nos pone delante de los ojos algo básico: es menester desburocratizar y desmercantilizar para liberar las vitalidades que laten en el ámbito cultural del mundo de la vida. Es decir, que el funcionamiento de la democracia represente la realidad. Por eso, cada vez será más importante apuntar hacia los inagotables recursos que atesora el temple intelectual del pueblo. Si asi se hiciera otro gallo cantaría en la ciencia, en la economía, en la políticia…, en todo.