Adornar la promesa o jura de la Constitución es una forma de engaño

Adornar la promesa o jura de la Constitución es una forma de engaño

La jura o promesa de la Constitución tiene tres características: Es un acto volitivo, que expresa una voluntad y un compromiso de modo explícito (aunque a todos los ciudadanos nos obliga de modo natural), vinculado especialmente a una función pública y/o representativa. Juramos el cargo los funcionarios y lo hacen los políticos que asumen cargos ejecutivos o representativos/legislativos. En ese sentido, es un acto administrativo-jurídico que implica compromiso vinculante y, subsiguientemente, responsabilidad si se ignora. Por último, es un acto protocolario formal, a partir del cual se asume el cargo o la función que precisa de ese juramente o promesa.
Y no caben posiciones equívocas: se jura o promete o no. El resto pueden ser adornos dialécticos. Y como acto formal exige la presencia simbólica de lo que se jura, es decir, la Constitución, aunque por razones obvias, en el Congreso se vota del modo conocido, desde el escaño.
Es evidente que muchos ciudadanos sentimos oprobio y vergüenza ante el modo en que los independentistas de todas las layas hicieron ayer burla y escarnio de la jura o promesa de la Constitución. Pero tiene razón la Meritxell Batet, el empleo de fórmulas añadidas al simple "si prometo o juro" no es de ahora y se ha permitido antes. Pero esta vez ha sido más grave, porque había un elemento nuevo en escena, los golpistas que están siendo juzgados y que hicieron chanza y charada de su falso acatamiento a la Constitución contra la que se alzaron. La postura de la Batet nos dice claramente por dónde va a discurrir esta legislatura, y lo mismo ocurrió en el Senado
No esperemos que las cosas cambien. Porque en realidad, las variaciones y añadidos sobre el simple juramente o promesa es una argucia dialéctica para jurar o prometer no precisamente la Constitución, sino el contenido que se desprende del añadido. La Constitución queda, pues, en segundo plano, o simplemente es un adorno formal, porque el mensaje es realmente otro. Como es evidente.