El 'female power', en retroceso

El 'female power', en retroceso

Las mujeres toman la calle, son aduladas en los medios y lo políticamente correcto es, por supuesto, reivindicar una creciente igualdad. Pero en la política la realidad es que el poder femenino, independientemente de los partidos de que se trate, retrocede. Los candidatos a La Moncloa de las principales formaciones son todos hombres -salvo el caso, que se me antoja improbable, de que Pablo Iglesias ceda el liderazgo a su compañera Montero-. Las mujeres han tenido que ceder las presidencias autonómicas en Madrid y Andalucía y no parece probable que recuperen en Aragón el cetro que tuvo Luisa Fernanda Rudi ni la alcancen en Asturias, aunque el Partido Popular presenta a Teresa Mayada como candidata con algunas posibilidades. De Baleares no puedo hablar con conocimiento de causa, porque en las islas todo es un lío: ¿seguirá Francina Armengol, una manifestante más en la Plaza de España mallorquina?
Puede que apenas Manuela Carmena quede como representante de auténtico peso -si revalida la alcaldía madrileña, claro- del 'female power' en las alturas políticas, porque me resulta dudoso que Ada Colau vuelva a alzarse con el sillón municipal catalán. Y sí, habrá mujeres que mantengan sus puestos de alcaldesas y otras (¿Zaragoza?) que los obtengan, sin, o más probablemente con, alianzas, que a veces serán 'contra natura'. Y podría aventurarse que otra mujer -¿Inés Arrimadas? Veremos cómo funcionan las cosas- presidirá el Congreso.
Pero no diría yo, en términos generales, que se haya avanzado mucho en este terreno -ni en el del mando empresarial, ni en el académico, ni en el judicial- desde aquella gran manifestación del 8 de marzo del año pasado. Ha sido un año perdido en demagogias y vocerío, diría yo.
Hemos visto, sí, que los líderes buscan a la desesperada candidatas con caras nuevas de mujeres 'de la sociedad civil' y hemos visto trasvases más o menos oportunistas, casi 'fichajes estrella'. Pero eso ni es verdaderamente representativo ni, seguramente, conviene a esa igualdad total a la que muchos aspiramos.
 Las españolas son más -que son casi un millón más- que los españoles; pero ¿diría usted que, al margen de quienes figuraban en las pancartas de 'la' jornada reivindicativa, o al margen de las 'portavozas' tras el Consejo de Ministros, las mujeres tienen el mismo protagonismo en esta campaña, solo en esta campaña, que los hombres? 
Pues eso.