Es seguro: no habrá presidenta del Gobierno en España

Es seguro: no habrá presidenta del Gobierno en España

Ignoro, a estas alturas, lo que dará de sí la convocatoria del Día de la Mujer. Cómo nos afectará la jornada de huelga y qué volumen alcanzarán las manifestaciones de este viernes. Lo que sí sé es que los partidos, casi todos los partidos, tratan de utilizar -ni siquiera lo digo en sentido peyorativo, si esa utilización sirve para algo- sus llamamientos a la igualdad para reclamar el voto femenino, que es algo que, por otro lado, me parece que no existe. El voto femenino como si fuese algo homogéneo, digo, de la misma manera que sospecho que no se da un voto netamente masculino. Pero, eso sí, de una cosa estoy seguro: salga lo que salga de las elecciones, no habrá una mujer presidiendo el Gobierno de España.
Y no habrá una mujer como principal inquilina de La Moncloa por una razón muy sencilla: todos los candidatos con alguna posibilidad de presidir el Gobierno que surja de los comicios del 28 de abril son hombres. Con candidaturas cremallera, con mujeres en los `números dos` de las listas por Madrid, con candidatas a presidencias autonómicas y a las alcaldías... pero no a la jefatura del Gobierno. Se da así la paradoja de que tenemos una mujer que puede llegar, cuando toque, a la Jefatura del Estado quizá antes -ya sería tremendo- de que otra alcance la cúpula del Ejecutivo, cuando ya ha habido mujeres en lo más alto del Legislativo y del Judicial.
Quisiera evitar caer en fáciles demagogias de quienes, desde ambos sexos, tratan de crear confrontaciones artificiales. Pero no deja de resultarme sorprendente que, de los cinco principales candidatos a convertirse en la persona más poderosa del país, ninguno sea mujer. A partir de ahí, y lo digo lejos de convocar concentraciones en la calle y de cualquier reivindicación airada, no me extraña que tan pocas chicas estudiantes sigan las carreras stem (ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas) y tantas, en cambio, se sientan familiarmente inducidas a seguir estudios 'humanísticos' que desembocan en el funcionariado. Lo cual, por supuesto, nada de malo tendría si no constituyese una tendencia social que me parece que significa la pervivencia de algunos prejuicios.
No, no creo que haya 'guerra de sexos' en una España cada día más igualitaria en cuanto a género, pero más injusta, en lo que a reparto económico se refiere, para todos, hombres y mujeres. No, no quiero hablar de discriminación, pero... lo que sé seguro es que, pase lo que pase en las urnas, no habrá una mujer presidiendo el Gobierno de todos los españoles. Y españolas. Que, por cierto, son casi un millón más que los hombres.