Opinión

VENCEDORES Y VENCIDOS

El congreso de los socialistas gallegos que ha legitimado al vigente secretario general, Pachi Vázquez, y le hace vencedor de esta pugna en contra de la candidatura construida con patente improvisación en torno a la ex ministra Elena Espinosa por el aparato del partido, supone, al menos de momento, la resolución de un conflicto que parece liberal al PSdeG de sus frecuentes disensiones. Vázquez es el ajustado ganador de la batalla, mientras pierden en Ferraz aquellos que proponía como alternativa a Espinosa. Entre ellos, y de modo especial, está Abel Caballero, al que los resultados de esta votación interna acaban de cegar todas las rutas imaginadas para asaltar los órganos de gobierno y desarrollar una estrategia de control que le permitiera hacerse políticamente fuerte preparando el desembarco del sector oficialista. El varapalo cosechado por Caballero le coloca en una situación muy difícil y le priva, a él y a sus cómplices, de toda presencia en la cúpula de la histórica formación para planificar una línea de actuaciones futuras que, tras el fracaso, apenas si cuentan ya con reales posibilidades.


Por tanto, hora es que el alcalde de Vigo retorne a su condición y abandone no sólo esas aspiraciones sino los hábitos manipuladores que ha querido imponer a la directiva de su propio partido y que han convertido a su protegida, Carmela Silva, en epicentro de esas exigencias. Gracias a esta victoria incuestionable aunque apretada, Vázquez cuenta con autoridad suficiente para imponer sus criterios y reclamar la fidelidad y el respeto que Caballero le ha negado estos últimos meses en su empeño de amparar a Silva y el fomento de sus incompatibilidades. Se acabó por tanto contemporizar, una decisión que no sólo favorecerá a Vázquez sino a la honorabilidad de su propio partido.

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