Opinión

UNANIMIDAD Y SOLUCIONES

La respuesta otorgada por instituciones, ciudadanía y representaciones políticas de Vigo al llamamiento efectuado por los trabajadores de los astilleros para salir a la calle en manifestación solicitando una respuesta justa a las peticiones de un sector al que se está dejando morir, reconoce la justicia y la oportunidad del llamamiento. Pocas veces, ha existido en Vigo un acuerdo tan compartido y profundo en la solicitud de un compromiso, y pocas veces se han dado actuaciones en defensa de los intereses de la ciudad tan sólidas y generalizadas como los que se están produciendo en este caso, conformando un escenario que no sólo muestra con dramática exactitud una situación carente de soluciones y necesitada de tenerlas, sino que ofrece a las autoridades comunitarias un panorama exacto del sentir de la ciudad y de sus habitantes. Vigo es un clamor unánime y sin lagunas que muestra sus razones y que no puede ser privado de satisfacerlas. Se trata de una exigencia que ha de ser tenida en cuenta y a la que han de prestar forzosamente oídos los organismos responsables de articular políticas que defiendan los intereses de la construcción naval. No por capricho sino por pura lógica.


Vigo es esta semana un ejemplo de unidad y solidaridad ante un proceso que le afecta en toda su crudeza. E incluso los representantes populares en el Consello Social han abandonado la disciplina de partido para ponerse al lado de las exigencias, que responsabilizan al Gobierno anterior de no haber mostrado la más mínima sensibilidad ante el problema, y al actual por no ser capaz de remediarlo, y que implican en este desastre a los gobernantes de la Europa Comunitaria por el bloqueo aplicado a las bonificaciones fiscales sin las cuales el futuro del naval español es inviable y arrastra a Vigo en su caída. Que este respaldo social fructifique es lo que importa.

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