Opinión

Una de las dos

La última de las providencias especificadas por el ministro de Fomento en relación con proyectos de nuevas infraestructuras para Galicia está en la firma de aquellos documentos que proponen la ampliar el puente de Rande mediante el añadido de carriles a los ya existentes, una solución que esbozó hace cinco años la entonces titular del departamento, Magdalena Álvarez, que no se llevó naturalmente a cabo y que despertó la desconfianza de los técnicos. En aquellos momentos el tráfico crecía sin descanso entre Vigo y Pontevedra y la necesidad de establecer un plan alternativo para descongestionar este trayecto era incluso más necesario que ahora, cuando la crisis lo haya estabilizado.

Blanco se despedía con esta iniciativa de su condición de titular de Fomento a pocas horas de perder las elecciones, convertirse en ministro en funciones y anunciar su retirada del primer plano de la política, factores que convierten el mencionado proyecto en una herencia indeseada para el Partido Popular quien ya ha manifestado la necesidad de revisarlo y desecharlo si así fuera posible, porque los nuevos gobernantes no comparten la solución que necesita añadir carriles al puente y prefieren desarrollar la alternativa de una autovía por el interior, con un mayor número de kilómetros pero gratuita al fin y al cabo, una posibilidad que ya está en marcha.

Lo que preocupa realmente es que en este desacuerdo está también implícito el retraso de una actuación necesaria, cuya realización puede eternizarse. Si Blanco deja la ampliación en sus primeros compases, apenas intuida, y el PP no la quiere e impone la autovía interior, corremos el peligro de no contar ni con una ni con otra en mucho tiempo. Y eso es precisamente lo que no puede ocurrir.

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