Opinión

EL TRUCO FINAL

Acogiéndose a un confuso argumento que le permite colarse por las rendijas de la legislación vigente, el alcalde de Vigo ha obtenido una prórroga en la tramitación de los Presupuestos de 2012 que le permite respirar al menos durante los próximos tres meses. Caballero ha apelado a la situación que la política restrictiva de Rajoy impone en el desarrollo de las finanzas municipales, y se aferra a este escenario posibilitado por los recortes del nuevo Gobierno para evitar la desagradable negociación solicitada por el Bloque y, por consiguiente, el peligro cierto de una reacción nacionalista que le abocara a afrontar una moción de confianza. Santiago Domínguez ha manifestado con frecuencia su completo desacuerdo con los objetivos del Alcalde y se ufana de no compartir la mayor parte de esos planteamientos. Por tanto, un trance de esta naturaleza representa para la continuidad del Caballero un peligro cierto en una ciudad que ha vivido precedentes. Una situación muy similar costó la Alcaldía a Pérez Mariño y convirtió en alcaldesa a Corina Porro como cabeza de la lista más votada.


Pero si la colección de tretas y subterfugios que caracterizan la actividad de Caballero y su enconado empeño de mantenerse a cualquier precio sonroja a cualquiera, cierto es también que es precisamente Santiago Domínguez quien tiene la llave para poner término a esta actitud vergonzante. Despreciado y engañado, habrá que preguntarle qué actitud tomarán él y su partido ante este truco final que le coloca en fuera de juego y por el que Abel Caballero se faculta a si mismo para evitar hacerle caso. La pregunta clave sobre el futuro de la ciudad no puede formularse por tanto a Caballero sino a Domínguez. ¿Qué hará el nacionalista a la vuelta de tres meses?

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