Opinión

RENUNCIA DEFINITIVA

Ratificando el carácter pesimista de múltiples suposiciones que se formulaban desde distintos ámbitos, y otorgando la razón a este periódico que jamás confió en que el proyecto se llevara a cabo a pesar de conciliadora estrategia de Lisboa, el Gobierno portugués ha suspendido definitivamente cualquier intento de afrontar las obras del AVE desde la vertiente lusa en su relación con España, renunciando a esa conexiones tanto tiempo aireadas de Oporto con Vigo y el sur gallego, y la posterior entre las capitales de ambas naciones, Madrid y Lisboa. Hace relativamente poco tiempo que Portugal renunció implícitamente a la primera de ellas, y ahora confiesa que también lo hará con el resto. La crisis ha castigado a Portugal con una enorme dureza y sus nuevos gobernantes han elegido el doloroso camino tijeretazo en todos los frentes. Uno de los proyectos que tenía las horas contadas era este utópico plan del alta velocidad en el que la Administración portuguesa se avino a colaborar con la boca pequeña aunque nunca existió en él y ni siquiera en los momentos de pretendida bonanza, confianza plena. Los anteriores rectores especularon por afinidad con el Gobierno español y le dieron largas sabiendo que era casi imposible responder en los términos que se planteaban desde la otra orilla. El nuevo Ejecutivo no ha dudado en clausurarlo.


De todos modos, hay que reconocer, tanto a las autoridades portuguesas como a sus administrados, un pragmatismo que falta en España. Se trata de una actitud mucho más reflexiva y realista de una situación asumida además desde hace más tiempo. Los portugueses han captado la trascendencia real de esta situación cuando los españoles ni se lo planteaban, y ahora todos estamos en una embrollo similar y sin un duro. Sólo que ellos lo entienden y nosotros aún no

Te puede interesar