Opinión

PULMONES PARA EL NAVAL

Habituados a recibir malas noticias que afectan mayoritariamente al ámbito de la construcción naval, en el día de ayer parece haberse quebrado esa dinámica de infortunios capaz de poner en juego cada mañana la continuidad de un sector tan importante y tan representativo de nuestra actividad industrial, para ser sustituida por un par de noticias cuya entidad parece abrir una ventana al optimismo aunque tengamos que aplicarlas con la prudencia y la necesidad que la propia situación de crisis profunda por la que atraviesa la ciudad requiere. En ambos casos, la construcción de barcos es protagonista y en ambos mensajes se hace cumplida referencia a la posibilidad de recuperar la actividad en los astilleros, lo que constituiría un importantísimo pulmón de oxígeno para una comarca en la que resulta imprescindible acometer planes que se centren en generar estímulos para el fomento del empleo sin los que un importante pedazo de la Galicia sur está condenado a padecer momentos de extrema gravedad como los que vive ahora.


Las novedades son dos y las dos tienen importancia y un innegable fundamento. Por un lado, da la impresión de que el Gobierno ha elaborado una fórmula de financiación y fiscalidad muy similar a la que ha puesto en práctica Francia que va a permitir a los astilleros contar con los medios suficientes para afrontar su trabajo amparados por las necesarias garantías presupuestarias sin necesidad ?y eso es quizá lo más interesante- de contar con el beneplácito de Bruselas, al que es de razón informar pero del que no es obligado obtener permiso alguno. Por el otro, está el acuerdo firmado con la compañía mexicana Pemex para la construcción de catorce remolcadores de los que siete al menos van a construirse en Vigo. No son aún dos milagros pero sí son, no hay duda, dos grandes noticias.

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