Opinión

LAS PRIMARIAS DEL PSOE

Aunque parezca incluso paradójico, el asunto político que en estos momentos domina la actualidad del país no está directamente relacionado con un Gobierno recién elegido y con algo más de un mes de existencia, sino con el partido de la oposición. Fiel a una costumbre -de la que ha abusado tanto en la anterior legislatura como en la actual- el PSOE ha convertido sus decisiones internas en cuestiones de Estado, copando con sus diferentes elecciones un terreno cuyo desarrollo debería ser patrimonio propio que está paradójicamente dotado de una importancia relativa y estrictamente doméstica, al menos hasta el momento en que sus distintos compromisarios despejen la incógnita y determinen quién les guiará durante los próximos años. Será entonces cuando el elegido recupere su papel protagonista en la política nacional como jefe legítimo de la oposición y necesario contrapeso en la actividad parlamentaria.


El PSOE ha decidido abandonar por tanto cualquier actividad política que no sea dedicarse en cuerpo y alma a dirimir sus primarias, elevando a su vez el proceso de categoría y proyectando la sorda batalla que mantienen Rubalcaba y Chacón a toda la sociedad española en todo el espacio informativo, si bien quizá sería bueno saber si esta trascendencia adquirida por la pugna socialista se debe a su propia iniciativa o al hecho cierto de que, por su parte, el Gobierno se ha quedado dormido y apenas ejerce como tal a pesar de la urgencia con la que se hizo cargo de sus nuevas competencias.


El Ejecutivo lleva cuatro Consejos de Ministros de los que tres han sido consultivos, a pesar de la necesidad absoluta de legislar y afrontar reformas pendientes que no admiten más dilación. Si la noticia es la oposición, es que el Gobierno no progresa.

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