Opinión

PEINADOR VIABLE

Las apreturas a las que está obligando la crisis y la necesidad de eliminar todo lo superfluo o aquello que genere un gasto desaforado en un escenario que obliga a obtener el máximo rendimiento con el mínimo desembolso, son argumentos que obligan al Gobierno a plantearse la continuidad de un elevado número de estructuras del catálogo de las obras públicas cuyo rendimiento no es acorde con el costo que genera. En esa lista de situaciones comprometidas y necesaria reorganización de recursos está el aeropuerto de Peinador que la ministra Pastor ha estudiado y que ha sugerido a la titular de Fomento una reflexión tan dolorosa para el recinto vigués como comprensible en los tiempos en los que estamos. La proliferación de edificios inútiles o mal aprovechados que siembran la geografía nacional tiene en los aeropuertos uno de sus ejemplos más explícitos, y uno de los aeródromos que está en el ojo del huracán es el vigués. Ana Pastor le exige a Peinador que sea viable siguiendo la senda que proclama la necesidad de autosuficiencia que se exige ahora. Pastor apela a la necesidad irrenunciable de que todos los aeropuertos españoles deben ser competitivos, que deben valerse por sí mismos y que no pueden seguir desperdiciando espacio y dinero en objetivos perdidos. Por tanto, esa exigencia se vuelve hacia Peinador, con un aparcamiento de 2.500 plazas construido en la suposición de que serían necesarias y hoy prácticamente vacío.


Suponer la desaparición del aeródromo vigués debería ser impensable y la ciudad debe de aunar esfuerzos para que esta circunstancia no se produzca, pero pensar en la necesidad de un mucho mejor aprovechamiento de sus instalaciones también nos compete a todos. Si queremos que Peinador viva hemos de hacerlo vivir.


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