Opinión

UN PASO INSUFICIENTE

La izquierda abertzale ha dado un paso en el análisis del fenómeno terrorista que puede sorprender por lo que tiene de novedad pero que en modo alguno debe suponer cambio de posición ni para las instituciones ni para los que constituimos parte activa del Estado de Derecho. Los diferentes compartimentos del entorno etarra han utilizado tantos subterfugios, han manipulado tantas veces y han dicho tantas mentiras que este no puede considerarse un caso aislado en un contexto en el que ha primado la hipocresía y en el que el mundo abertzale han actuado con la mayor crueldad amparando el crimen y la violencia.


Por eso, esta declaración en la que las fuerzas nacionalistas extremas ofrecen un somero examen de conciencia en el que se reconoce la inconveniencia de determinados comportamientos para con las víctimas de la barbarie que ha asolado Euskadi durante medio siglo, no puede aceptarse más que como lo que es. Un manifiesto claramente insuficiente que necesita argumentos mucho más contundentes y definidos para ser tomado en serio. El discurso abertzale cuenta siempre con una carga de injusticia y demagogia que se especializa en medir a las víctimas de los terroristas y a los terroristas por el mismo rasero, y este texto también lo hace y parece elaborado para aprovechar estos favorables momentos en los que Bildu forma parte, queramos o no, de la España institucional.


Responda esta comunicación a una reflexión originada en el seno del movimiento, a un cambio de estrategia o a la constancia en el entorno pro etarra de que la banda está muerta y no hay para ella futuro, esta declaración de principios llega tarde y no puede ser tomada más que con las debidas precauciones a la espera de algo más sólido y definitivo. Por ejemplo, que ETA entregue las armas y se rinda sin condiciones.

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