Opinión

EL PARO, SIN ANTÍDOTO

En vísperas de unas vacaciones de Semana Santa que solían mejorar las encuestas de empleo y como colofón a una intensa semana en la que, tras una huelga general, el Gobierno ha presentado para su trámite parlamentario los Presupuestos más austeros en muchos años, se dan a conocer los datos del paro relacionados con el mes de marzo cuyos resultados no sólo no alivian la tensión sino que muestran una tendencia pesimista que no parece susceptible de corrección alguna en los tiempos venideros. España es, a tenor de estos datos y otros tanto de idéntica factura publicados por otros foros con igual autoridad a los que ha hecho públicos el ministerio de Trabajo, la fábrica de desempleados por excelencia de Europa con cifras que asombran y estremecen. Uno de cada dos parados de la zona euro es español, y en nuestro país y por primera vez desde los años finales del siglo pasado, el desempleo en la población juvenil rebasa el 50 por ciento.


Por octavo mes consecutivo, el desempleo ha caído y ha vuelto a hacerlo a plomo. Se han perdido en este mes 1.250 trabajos al día, una cifra superior a la de marzo de 2011, y la epidemia ha afectado por igual a todos sin distinción ni de sexos ni demarcaciones. De hecho, el propio Gobierno no aspira a que se perciba pronto un cambio de tenencia. Aprovechando la presencia en Madrid de tres enviados de Merkel, y tomando como interlocutores a los miembros de su propio partido, el presidente Rajoy ha desgranado, sin aditamentos ni maquillajes lo cuál es de agradecer, la situación tal como es. Reconoce que los Presupuestos son muy duros y que ha tenido que adoptar medidas que ni a él mismo le agradan. Solo un dato en este ámbito desolador añade cierta esperanza. Es el aumento de afiliaciones a la Seguridad Social. Menos es nada.


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