Opinión

UNA OPCIÓN DE FUTURO

Como suele ser habitual, la capacidad de reac-ción de los ciudadanos supera incluso la actividad de los políticos que les representan o las instituciones que les gobiernan, y son las necesidades reales de los administrados las que, con cada vez mayor frecuencia, se organizan y distribuyen aplicando un pragmatismo doméstico mucho más útil y rentable que el que proponen los propios administradores. Si bien y desde el punto de vista estrictamente teórico, los dos países que comparten la Península Ibérica están condenados a entenderse y los discursos oficiales así lo manifiestan, esa capacidad de entendimiento apenas se ha sustanciado en términos reales, y han sido los propios ciudadanos portugueses y españoles que conviven a uno y otro lado de esa línea preconcebida y puramente administrativa los que han conseguido demoler los muros que con carácter oficial se han encargado de construir tácitamente los más altos responsables de ambos países, mostrando las excelencias de una fórmula de convivencia mutua que produce comuniones tan fructíferas como la que estos días se pone en marcha.


La eurociudad Valença-Tui no es la primera que en Galicia se organiza para convertirse en una unidad que comparte servicios y planifica el futuro en régimen conjunto. Antes de que lo hicieran estas dos villas históricas que se conocen y se quieren desde hace siglos, lo hicieron como pioneros los municipios de Chaves y Verín, oficializando esa vieja fructífera interdependencia que ha caracterizado a los habitantes de la 'raía' que discurre, por el lado español, en territorio ourensano. El nuevo órgano hispano-portugués conjunto avanza por ese mismo camino y ya es un hecho. Está en plena sintonía con la nueva noción geopolítica continental y su esfuerzo vale la pena.


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