Opinión

MÁS PALO, MÁS ZANAHORIA

No parece dispuesto el alcalde de Vigo a consentir un instante de calma y serenidad en un ámbito de relaciones municipales que el primer edil tensa y afloja a favor de sus necesidades. Tras recoger en su ámbito más selecto a Santiago Domínguez -quien en la anterior legislatura compartió con él la tarea de gobierno municipal- e incorporarle con plenas responsabilidad sobre el tratamiento urbanístico y social del Casco Vello, Caballero ha reflexionado al respecto y ha decidido abrir este barrio al tráfico rodado, contraviniendo con una decisión sorprendente todos los conceptos urbanísticos que Domínguez defendía en la anterior etapa cuando, en el reparto de competencias propias de una administración compartida, al BNG le correspondió gestionar precisamente esta singular parcela de territorio urbano. El equipo nacionalista aceptó el reto con buen talante y lo practicó con mimo y acierto, rescatando del deterioro en la medida de lo posible el corazón de la ciudad antigua a pesar de la escasez de medios. Estos días Caballero ha aparecido premiando la colaboración prestada por Domínguez con un cargo a desempeñar en un territorio que conocía bien. Daba la impresión de que actuaba respondiendo con gratitud al respaldo político que el BNG le había dispensado. Pero he aquí que el trato de favor ha durado horas y el alcalde ha vuelto a protagonizar una nueva pirueta capaz de sacar de quicio a Santiago Domínguez y sembrar la duda y el desasosiego en el resto. El alcalde ha abierto esa zona al tráfico y lo ha hecho a la trágala y amparado en la nocturnidad y en la sorpresa.


Desde el punto de vista político estamos ante una nueva edición de la conocida estrategia del palo y la zanahoria que la que el representante del Bloque tanto sabe. Para los ciudadanos es una incógnita más. Hay tantas.


Te puede interesar