Opinión

Generosa complaciencia

S alvo inesperada catástrofe de última hora que no parece previsible, Abel Caballero aprobará el próximo lunes los Presupuestos Generales del Ayuntamiento de Vigo que le van a permitir seguir manteniendo la acción de Gobierno que ha seguido hasta ahora, basada en una política engañosa y vana que no aspira a otra cosa que a disimular la incapacidad y la falta de gestión y compromiso con la ciudad y sus auténticos problemas mediante una estrategia que consiste en colocar losetas, dejarse ver, asistir a cuanto acto se produce y hacer mucho ruido. La realidad es que Vigo es el ayuntamiento de Galicia en el que más ha crecido en deuda, y mientras la ciudad se desangra y pierde empleo, calidad de vida, capacidad de negocio y liderazgo, el alcalde se afana en aplicar planes que le reporten beneficio personal y le permitan seguir disfrutando de un carro que nunca se ganó en las urnas a pesar de que la incomprensible complicidad de la que ha hecho gala el BNG, ha permitido que continúe ejerciendo en esas coordenadas ridículas e inadmisibles.

Y es que en esta patética ceremonia el Bloque tiene un alto grado de responsabilidad porque no sólo se ha convertido en cómplice de una actuación vacía de contenido cuyo único objetivo es idealizar la figura de un regidor municipal al que los contribuyentes no le importan nada, sino que le ha permitido al alcalde disfrutar de una legitimidad de la que no se ha hecho merecedor. Caballero ha aceptado la pantomima de una modificación del contenido del Plan en la línea que le solicitaba el Bloque, pero en realidad esas correcciones son superfluas y no interfieren para nada los planes de un alcalde cuyo futuro estaba pendiente de un hilo y al que no le interesaba otra cosa que perpetuarse de un modo u otro. El BNG le ha servido bien.

Te puede interesar