Opinión

LA ESTACIÓN QUE DEBE SER

La Confederación de Empresarios de Pontevedra interpreta, con mucha razón, que la futura estación de Vigo, además de constituir una pieza clave en el desarrollo de la ciudad, debe responder a un perfil muy concreto cuyas atribuciones superen las de una mera construcción que permita esperar el paso del ferrocarril para convertirse en un edificio multifunción que satisfaga los intereses de la ciudad, no sólo en aspectos tan imprescindibles como los de las comunicaciones, sino en vertientes tan interesantes para su actividad cotidiana como las de contenido social y cultural, respondiendo al perfil de una estación moderna, flexible y efectiva que acapare actividad en muy distintos departamentos. Los empresarios pujan por tanto por un modelo amplio e integrado en el ámbito ciudadano que supone como primera medida edificar el complejo en el centro urbano, y como segunda condición, que se dote de la suficiente superficie aprovechable para asumir la integración de otros servicios de parecidas características, como la estación de autobuses o la de un futuro metro ligero en previsión de las actuaciones que, en materia de comunicación urbana, se operen en Vigo a lo largo de los años venideros.


La propuesta es ambiciosa pero muy plausible, y está en la línea de las concepciones más modernas que se llevan a cabo en el continente. A partir de ahora, sería necesario un diálogo franco y continuado de las instituciones y colectivos con autoridad en la urbe y el ministerio para llegar a la solución más adecuada sin utopías ni falsas expectativas, elaborando una planificación de consenso que pueda ser factible y que no exceda las propias posibilidades del departamento. Es el mejor modo de tener a tiempo una estación útil, adecuada, y en los cauces de financiación razonables.


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