Opinión

COSA DE DOS

Con la presentación pública de su candidatura a la secretaria general del PSOE, la diputada catalana Carme Chacón parece haber cerrado el círculo electoral circunscribiendo el protocolo de sucesión de Zapatero a una pelea entre dos. Dos notables del partido cuyo pasado ha permanecido unido por una profunda relación que ahora se ve condenada a enfriarse probablemente en virtud de una batalla por el control del partido. Fue el veterano Rubalcaba quien antes se fijó en las virtudes de un talento emergente como Chacón, y fue él quién se convirtió en su profesor y guía para mostrarle paso a paso los recovecos de un espinoso camino. A juzgar por los resultados, el magisterio del político santanderino resultó un éxito y, tras compartir sillón en el anterior equipo ministerial, ambos se ven abocados a mantener un durísimo duelo bilateral que elegirá la persona encargada de recuperar un partido maltrecho y ponerlo en la línea necesaria para desempeñar su imprescindible papel en el juego político nacional de las próximas legislaturas.


Pero antes, el PSOE ha de solventar un problema previo que consiste en nominar a su guía, y Carme Chacón, eligiendo para este momento trascendente un escenario sentimentalmente muy intenso como es el pueblo almeriense en el que nació su padre, ha presentado sus credenciales aprovechando además la importancia de Andalucía en el futuro socialista de cara a sus autonómicas, y el peso específico que sus compañeros andaluces tienen en la elección del futuro líder. En resumen, que la sucesión de Zapatero tiene aspecto de duelo capaz de determinar el porvenir de una izquierda que debe salir del trance equilibrada y fortalecida para bien de un país que la necesita más clara, lúcida y comprometida que nunca. El mañana del PSOE es también mañana de nosotros mismos.

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