Opinión

BALAÍDOS SE DERRUMBA

La frenética actividad política desarrollada por el alcalde de Vigo y la responsable máxima de la gestión de Urbanismo durante estos últimos meses debe ser la causa por la que el amplio abanico de situaciones necesitadas de soluciones técnicas urgentes que jalonan la geografía ciudadana no ha sido remediado, a pesar del estado límite en la que se encuentran muchas de ellas. Carmela Silva y Abel Caballero han desplegado una inagotable tarea tratando de posicionarse con ventaja en diferentes instancias de poder y algunas han tenido éxito. Otras no tanto. Pero mientras la pareja pelea a brazo partido por estar en los lugares adecuados y lucrarse de ello, la ciudad se desintegra y buena prueba de esta degradación es el propio estadio en el que juega el conjunto más representativo de la ciudad con la vista puesta en el ansiado ascenso. La estructura de Balaídos es tan ruinosa y transmite tal grado de amenaza que muchos vigueses se lo piensan dos veces antes de acudir. Balaídos se cae a pedazos. Lleva ocurriendo desde hace años a pesar de las promesas huecas de un alcalde que ha manejado a conveniencia argumentos sobre obras o traslado de falsedad premeditada. Pero el panorama actual rebasa con mucho el límite tolerable, y estamos amenazados por una desgracia si el Ayuntamiento ?propietario del recinto y no el Real Club Celta que juega en él- no lo remedia con carácter de urgencia antes de que un bloque de cemento se desprenda sobre las cabezas de los espectadores o se hunda cualquier estructura sustentada ahora por hierros viejos.


Caballero quiere trasladar al Celta la responsabilidad de resolver el problema, pero no tiene razón. Él es el dueño del campo, el mantenimiento de Balaídos es su responsabilidad y es él quien tiene la obligación de cumplirla antes de que sea tarde y tengamos algo de lo que lamentarnos.

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