Opinión

AROMA CAUDILLISTA

Al proyecto del Área Metropolitana de Vigo no le aguarda un futuro fácil si el Alcalde de Vigo no modifica sus planteamientos y acaba aceptando no sólo las características funcionales con la que este ha sido construida sino los beneficios de su puesta en funcionamiento, dos condiciones que no suscitan el beneplácito de un alcalde cada vez más populista y enrocado en la aparente condición de inexpugnable que supone caracteriza a su territorio. En Caballero asoma cada vez con mayor insistencia un discurso que parece propio de los caudillos latinoamericanos y un ejemplo muy evidente de este inquietante perfil que se acaba de manifestar durante la visita del conselleiro de Presidencia Alfonso Rueda, ante la cual el alcalde ha adoptado una posición de feroz intolerancia que desmerece profundamente el espíritu institucional por el que debería guiarse si no hubiera resuelto colocarse definitivamente a la defensiva y considerar enemigos irreconciliables a todos aquellos que tienen la osadía de llevarle la contraria incluyendo sus propios compañeros de partido a los que tanto Caballero como los miembros de su equipo no dudan en calumniar abiertamente por el sólo hecho de haber mostrado sus discrepancias. El conflicto originado con Carlos Príncipe expresa claramente ese carácter excluyente e inquisidor de un personaje que ha conseguido convertir algo tan corriente y necesario como el contraste de pareceres en un delito capaz de las peores condenas.


No es menos cierto, sin embargo, que el comportamiento de Abel Caballero en su condición de alcalde de la ciudad convertido en eje principal sobre el que gira el proyecto del Área puede influir decisivamente en su continuidad y eso conviene no olvidarlo, especialmente por parte de la Xunta.

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