Opinión

AREAL, EL TRIUNFO DE LA RAZÓN

Sobreponiéndose a todos los manejos que se aplicaron para evitar que prosperara, regateando un casi infinito catálogo de maniobras predispuestas en su contra, desafiando la opinión desfavorable de determinadas asociaciones que se empeñaron en boicotear el plan, triunfando sobre el discurso de partidos como el BNG que se opusieron a él incluso ostentando entonces poder municipal, y superando sobre todo la demencial campaña auspiciada, alentada y coordinada desde las páginas de 'Faro de Vigo', el muelle de Areal es una realidad de la que la mayor parte de los vigueses ?aquellos que, como este periódico, creyeron desde el primer momento en la bondad del proyecto- debemos de sentirnos orgullosos porque no sólo representa el triunfo de la razón y el sentido común sobre el entramado oscuro de un sinfín de intereses entrelazados bajo el común empeño de destrozarlo, sino que proclama el inicio de una nueva etapa en el tráfico portuario de una ciudad marítima y costera que ha de creer por fuerza en su puerto y debe tenerlo en cuenta en todo lugar y momento cuando de lo que se trata es de analizar las herramientas con las que se cuenta para rescatarla de la crisis e iniciar las estrategias que nos permitan planificar con esperanza y con solvencia el futuro.


Siete largos y tormentosos años han tenido que trascurrir para que este sueño se haga realidad a despecho de aquellos que se empeñaron en oponerse al muelle de forma irracional. Con su cinismo característico, el diario 'Faro de Vigo' saluda ahora las obras del Areal y no quiere ni acordarse el día que pagó a determinados técnicos para llevar a cabo un estudio con sondas para determinar que el calado era insuficiente, o cuando compró voluntades para alentar manifestaciones callejeras en su contra y presionó a políticos para que lo desestimaran. En definitiva, han ganado los buenos y Vigo se felicita por ello.

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