Opinión

SIETE AÑOS DESPUÉS

En el basto terreno de las obras públicas, Vigo se caracteriza por la desmedida cantidad de tiempo que trascurre entre el día en que se plantean los proyectos y el día en que se coronan. Los ejemplos abundan y jalonan su historia De hecho, y como breves e ilustrativas pinceladas que muestran lo difícil que es sacar adelante aquellas propuestas que la ciudad necesita, basta con reflexionar sobre las que se han eternizado como la apertura de la prolongación de Rosalía de Castro, la ampliación del aeropuerto de Peinador o la construcción del Auditorio. Las hay que están aún pendientes y otras, como es el caso del muelle de Areal, van a entrar en funcionamiento en las próximas semanas tras una período casi eterno de espera y una lista casi infinita de obstáculos que a punto estuvieron de impedir su puesta en servicio.


El muelle de Areal ha tardado siete años en hacerse realidad y ha tenido que pelear con un auténtico rosario de problemas de todos los órdenes. La obra no lo ha tenido en modo alguno fácil, y ha sufrido la feroz oposición de sectores ciudadanos que desataron campañas en su contra y manipularon sus objetivos para tratar de cortar su avance. Muchos de esos agentes que en su día le plantaron cara hoy saludan su presencia, y en este cambio hipócrita destaca el papel desempeñado por el diario 'Faro de Vigo', acérrimo enemigo del proyecto y elemento agitador de primer orden, que hoy le saluda con forzado entusiasmo.


Po fortuna, la posición de este diario con respecto al muelle de Areal ha sido siempre la misma. Apostamos por él desde un principio y así hemos seguido haciéndolo durante este tiempo de denuncias, campañas, manipulación y mentiras. Saludamos el nuevo muelle con la conciencia tranquila y la satisfacción del deber cumplido

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