Opinión

Vox, oveja negra

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Vox, oveja negra

Las ovejas negras acaban cayendo simpáticas. O, simplemente, se convierten en masivo banderín de enganche de miles de ovejas negras dispuestas a capitalizar políticamente el victimismo. Ese pudiera ser uno de los efectos causados por quienes quieren amordazar a este partido, por retrógrado, en vez de combatirlo, por la misma razón.
La formación que lidera Santiago Abascal es portadora de contravalores o, dicho de otro modo, portadora de valores incompatibles con el espíritu fundacional de la Constitución Española y la UE. Machismo, autoritarismo, patrioterismo, xenofobia, eurofobia, populismo, sus modos demagógicos, la simpleza de sus planteamientos y cierta nostalgia del llamado franquismo sociológico, son razones más que suficientes para ponerse enfrente.
Muy cierto. Pero siempre con el debido respeto a los más de tres y medio millones de españoles que han apostado en las urnas por esas siglas situadas a la derecha del PP en el espectro político nacional. Es una parte proporcional de nuestra fuente de poder, legítima, soberana, única e indivisible. Y como tal, en la medida fijada por las urnas, tiene derecho a su cuota presencial en las instituciones.
Ahora hablamos de la Cámara Baja, representación permanente de la soberanía nacional. Pero hemos visto que, como ha escrito mi compañero Ángel Collado en El Confidencial, tras la reciente constitución de las Cortes Generales, acaba de formarse "la Mesa menos representativa en la historia del Congreso".
Resulta que el PP quería a Vox en gobierno de la Cámara, pero no con los dos puestos que le correspondían por número de diputados (tercera fuerza política, 52 escaños), sino con uno menos, a fin de que ese hueco lo ocupara Ciudadanos (sexta fuerza, 10 escaños). Y resulta que el PSOE quería excluir a Vox. Al final, ni entró Cs ni Vox quedó excluido.
Lo que salió de esas intenciones cruzadas de los dos grandes respecto al partido de Abascal fue una verdadera malversación de la voluntad popular expresada en las urnas del 10-N. El desenlace deja muchas dudas sobre el estado de nuestra fe en el sistema democrático como canalizador de la voluntad de los españoles. ¿Nos lo creemos o no?
Dicho sea porque el 6 a 3 de la izquierda sobre la derecha en el gobierno de la Cámara, con tres puestos para UP, que tiene 35 escaños, y solo uno para Vox, que tiene 52, es muy progresista, aunque muy poco democrático.
Está más que justificado un cordón sanitario a Vox. Argumental, persuasivo, con argumentos desactivadores de unas ideas reaccionarias. No a base de antidemocráticas decisiones que siempre acaban produciendo efectos contrarios.

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