Los sueños del humilde
CICLISMO
El panameño Roberto Carlos Gónzalez y el balear Xavi Cañellas lideran al Java Kiwi Atlántico, el equipo con base en Vigo y dirigido por el redondelano Enrique Salgueiro
Cuando se sitúan en la línea de salida, casi todo el mundo sabe que en la escapada va a estar, como mínimo, un ciclista del equipo de Enrique Salgueiro. Este año con la marca de bicicletas Java como patrocinador principal, que se une a Kiwi Atlántico, la compañía gallega, que continúa un curso más con su apoyo a una escuadra con base en Vigo, pero que es un claro exponente de la globalidad del ciclismo desde la humildad de un equipo pequeño. Pese a mantener la licencia en Venezuela, Salgueiro armó una formación con hasta nueve nacionalidades, con corredores japoneses, panameños, italianos, franceses o el chipriota Miltiadis, una de sus referencias.
En el presente curso, el Java Kiwi Atlántico creció hasta los 15 ciclistas y la formación dispone de tres pisos en Vigo para albergar a los corredores foráneos. Uno de ellos es el último en llegar, el panameño Roberto Carlos González. Pese a proceder de un punto del planeta que parece poco proclive al ciclismo, es un deportista de nivel. “Me dieron la opción de formar parte del equipo. Me llegó de sorpresa, no lo conocía y la impresión que me dio hasta ahora es muy buena. Es un equipo humilde, que va creciendo poco a poco y me parece un gran conjunto. Yo estaba en el paro, pero seguía entrenando, como si tuviera contrato. Se presentó esta oportunidad y aquí estamos, para aprovecharla. Seguía como un profesional”, explica el ciclista.
El panameño disputó sus primeras pruebas profesionales en Europa con el Bicicletas Strogman en 2017 y en 2019 tuvo la oportunidad de recalar en el Neri Sotoli, ahora llamado Vini Zabu, uno de los conjuntos históricos del pelotón italiano. Con él obtuvo sus mejores resultados y ahora busca reencontrar su nivel en el Java Kiwi Atlántico bajo las órdenes de Salgueiro y entrenado por todo un histórico, el italiano Michele Bartoli. “Es el que lleva mi preparación, pero me vine a Vigo porque aquí está la base del equipo”, explica un Roberto Carlos González que ya piensa en las próximas pruebas del calendario. Serán dos clásicas, este sábado y este domingo, en Francia. “Intentaremos hacernos ver y notar. Y, si podemos, estar en la pelea por la victoria en el tramo final. Para eso nos preparamos y no hay limitaciones, aunque corramos en un equipo con menos medios que otro. Todos vamos en la bicicleta y a todos nos duelen las piernas”, relata.
Una ambición similar a la que muestra el balear Xavi Cañellas, que el pasado domingo firmó la décima posición en la Clásica da Arrabida en Portugal. Un resultado que confirma su buen punto de forma. Este deportista, de 24 años, cumple su segundo curso bajo la tutela de Enrique Salgueiro. “Mi llegada fue algo inesperado, espontáneo. Yo me encontraba en una situación mala y contactaron conmigo en ese momento delicado. Me dieron esa oportunidad, hicimos el primer año juntos y estoy contento con la dirección del equipo", describe. En la humildad del Kiwi Atlántico encontró “un gran sitio para poder correr y crecer. Nos da mucha libertad y podemos buscar nuestras oportunidades. No es como otras formaciones de más nivel, que tienen un corredor fuerte y hay que trabajar para él. Aquí puedes jugar tus opciones, pero como grupo. Siempre respetando al compañero. Podemos destacar a nivel individual y peleamos juntos como una familia”.
De esta forma, Cañellas busca sentirse todo un profesional de la bicicleta y pelear de tú a tú con los World Tour. Para el balear, las estrellas de Movistar, Trek o Ineos, “siguen siendo personas, que van vestidos diferentes y llevan otra bicicleta, pero en el resto son como yo. Hay que competir con ellos, como con todos. Al final, el primero que llega gana y ya está”. Con esta filosofía saldrá a las próximas carreras en Francia, dentro de un año 2022 en el que “tenemos un buen calendario. La temporada pasada, por el covid, resultó más difícil”.
Roberto González descubrió Vigo en las últimas semanas. “Es una ciudad bonita, como me dijeron, y tranquila”, asegura. Eso sí, pasó la última semana “en la que me mojé mucho. Espero que no sea así siempre”, reflexiona un corredor que comenzó en el mundo del ciclismo a los 12 años en Panamá. “Fui a una carrera de niños y allí conocí a Ramón Carretero, un gran amigo y excelente persona. Ellos me dieron la oportunidad en un equipo de allí. Me apoyaron siempre. Ese fue el proceso de formación más bonito y el más importante que tuve hasta ahora”, relata. A partir de ahí, cubrió etapas al pasar a Colombia, cuatro temporadas, antes de llegar a Europa. A los 27 años descubrió Vigo.
La carrera olímpica de Cañellas
Por su parte, Cañellas continúa residiendo en Baleares y viaja a la ciudad olívica cuando es necesario, como este fin de semana. Además de continuar en el profesionalismo en las filas del Java-Kiwi Atlántico, este curso inició una carrera de gran dificultad y consiste en intentar meterse en los Juegos de París con la selección española de pista. “Esta primavera tengo una concentración en la que espero meterme en la Copa del Mundo de Glasgow”, expresa. Sobre la aventura indoor, amplía que “la Federación Española hizo público un sistema de becas para los ciclistas que quieran competir. Estoy contento porque yo tengo los requisitos suficientes para acceder a ellas y, de esta forma, intentar conseguir puntos en pruebas internacionales para poder, a partir del próximo año, intentar luchar por la clasificación olímpica para París 2024”.
El proceso es largo, pero el modesto proyecto de Enrique Salgueiro y su Java Kiwi Atlántico está cerca de tener a un miembro de la selección española y sueña con ayudar a la trayectoria de un olímpico. Sería toda una proeza.
Contenido patrocinado
También te puede interesar