El CAM se hunde
El vigués Román Lago, miembro de la tripulación, afirmó que se generó una vía de agua incontrolable
Era el último día de competición del Trofeo de S.M. la Reina, que se disputa desde el pasado martes en aguas valencianas. En la séptima y definitiva prueba de la competición estaban peleando por hacerse con la manga el TAU Andalucía, que a la postre sería el campeón de esta edición del torneo, y el CAM, que de repente comenzó a inundarse y terminó bajo las aguas del Mediterráneo, a 19 metros de profundidad, aunque no hubo que lamentar heridos.
Entre su tripulación está el vigués Roberto Lago, que explica que lo que le pasó a la embarcación fue que se generó una vía de agua muy grande a la altura del casco, era completamente incontrolable. Un agujero en el casco que hizo que en veinte minutos el barco se hundiese. Sólo tuvimos tiempo para sacar las velas e intentar achicar agua con una bomba que nos prestó el Desafío. Afortunadamente ninguno de los tripulantes sufrió herida alguna y la ayuda fue inmediata por parte de todos los equipos de la competición, especialmente del TAU, que olvidó la prueba para acercarse a socorrer en lo que pudiese.
El navegante vigués afirma que todavía esta un poco incrédulo. Seguramente no seré consciente de lo que ha pasado hoy (por ayer) hasta el jueves, que era cuando teníamos programado volver a salir a la mar. Nunca piensas que te puede ocurrir algo así. De hecho, cuando supimos que teníamos una avería, pensaba que era algo menor, que se podía arreglar sobre la marcha, pero cuando bajé a comprobarlo y vi que mis pies estaban empapados ya nos dimos cuenta de que era algo grave.
Además de un susto, que una embarcación de este calibre termine bajo el mar tiene consecuencias. Detrás hay unos armadores, unos patrocinadores, todos andamos preocupados en lo deportivo. Espero que pronto podamos volver a navegar, aunque todavía no se ha hablado nada del tema, son asuntos de otros, yo me tengo que limitar a las competiciones.
Lo de ayer fue, en definitiva, un caso rápido y raro. Un chorro incontrolable que hizo que a la media hora no tuviésemos barco.
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