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Yo confieso, vuelve "El Lobo"

Pilar Falcón |

Atlántico | 18 de junio de 2019

Hay libros que enganchan más que una serie, se convierten en adición deseada y buscada. Puede pasar un tiempo pero volvemos a su llamada. El género del confidente informador es el de los observadores en la vida que vienen a poner luz en el otro lado de la luna. “El espía que surgió del frío“ de John Le Carré  o  “El topo”, del mismo autor,  pusieron  la semilla a esta temática. Conocer un espía debe ser inspirador en estos tiempos en que la Democracia se identifica con desencanto, incertidumbre,  antipatriotismo  y cualquier otra cosa menos secreto profesional. La verdad pesa para todos; aunque vivamos con ella almacenada en la nube de Google. “Yo Confieso” de Mikel Lejarza y Fernando Rueda ha sido protagonista en la Feria del Libro de Madrid. Estas memorias están en su sexta edición. Son cuarenta y cinco años de espía de Mikel Lejarza que le sirven al periodista Fernando Rueda para presentar nuevo trabajo sobre “El lobo” que es quién desvela, en primera persona, operaciones, traiciones y abandonos.
La lectura de “Yo Confieso" no deja indiferente y da información con declaraciones como que en los ambientes de Terra Lliure estaban Oleguer Pujol, el hijo pequeño de Jordi Pujol, y también Carles Puigdemont  y queda plasmado que a fecha de hoy el observador sigue trabajando para el CNI. Por cierto, el Cojo Manteca era espía.
En estos momentos de formación de gobiernos el libro enaltece  el bien del Estado como fortaleza y único objetivo de la Defensa y Seguridad Nacional. El lobo es religioso, quizás por eso ha llevado con dignidad  los desprecios de los suyos y las amenazas de los que  ha vigilado.  Respecto al lujo y gloria del espía, nada de nada para este vasco captado por el Servicio Secreto en 1974 para infiltrarse en ETA. Aquel golpe histórico le consagró; pero después estuvo quince años jugándose la vida en misiones de alto riesgo contra el terrorismo dentro y fuera de España. En los últimos veinticinco el espionaje lo ha ejercido en el mundo empresarial, económico y en el independentismo,  además del tráfico de drogas y  los medios de comunicación. Cuando en mayo de 2010 le concedieron la Medalla Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco del Ejército de Tierra el director del Centro Nacional de Inteligencia y ex jefe del Estado Mayor de la Defensa, Félix Sanz, confesó: “me habría encantado que hoy estuvieran aquí todas las cadenas de televisión” Un homenaje a puerta cerrada y abierto a los recelos de los que nunca le habían reconocido su trabajo después de tantos años de servicio.
En palabras del lobo ETA terminará el día en que cualquiera puede viajar al norte recibido de la misma forma en que son recibidos los del norte en cualquier lugar de España. En otro momento confiesa que ahora es cuando ve más peligro personal como amenazado. “Para mí la seguridad ya no es un tema de ETA lo es de delincuencia”. 
Creó escuela: “Ni policía, ni militar, ni guardia civil”  y sigue viviendo de forma errante como cazador y presa,  Pero ahí continúa, más adicto que una serie; aunque en peligro de extinción.

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