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"La política de natalidad de franco fue una aberración: que los pobres tuvieran hijos"

jose teo andres. VIGO | 14 de diciembre de 2018

El economista gallego Blanco Desar con su libro.
El economista gallego Blanco Desar con su libro.

n n n El economista gallego Manuel Blanco Desar presentó ayer su ensayo “Una sociedad sin hijos” (ED Libros), donde mantiene que la escasez de nacimientos -advertida esta semana por el INE, con una caída demográfica pronunciada- seguirá salvo que se tomen medidas drásticas que favorezcan la natalidad. Descarta incentivos tipo Noruega porque España no tiene capacidad para ello, y también señala que la inmigración solucionará en parte el problema, aunque al mismo tiempo es otra complicación si se gestiona mal.
¿Estamos ante el Apocalipsis o todavía hay salvación? 
Claro que no, vamos a ser optimistas, Si no, bajamos la reja y nos vamos. En el libro propongo una estrategia coordinada. Lo primero que yo haría es una ley integral de apoyo a la fecundidad en España, porque aunque lo lógico es una coordinación europea, no puedes ir a Europa a pedir si no has hecho algo en tu casa para taponar la hemorragia por ti mismo. En esa hipotética ley, que detallo con precisión, propongo desde medidas generales a más concretas. No somos Noruega, no tenemos el dinero necesario para tomar sus medidas, lo que tenemos debe ir a los pensionistas por equidad porque ya cumplieron. Defiendo, por ejemplo, el sufragio infantil ejercicio por las madres. Eso daría poder. 
¿Y Galicia?
Galicia debe reclamar que tome estas medidas. El que peor está debe pedir que se resuelva el problema, Pedir un proyecto de ley para esta situación para arreglarla o intentarlo. Las grandes palancas de intervención son la política fiscal y la socio laboral, y eso depende del Estado. A nivel autonómico se pueden hacer cosas y también con ordenanzas municipales para codificar las medidas de cada administración.
¿Por qué, según usted, los españoles no quieren tener hijos?
No soy natalista, no invito a tener hijos como locos, lo primero es la integridad de los niños con nombres y apellidos. La política natalista de Franco fue una aberración: la proletarización, que los pobres que tuvieran hijos. En cambio los que suben de renta no tiene más hijos, salvo alguno quizá. 
Pero en el Norte de Europa, más rico, tienen más hijos.
Tienen más hijos pero no los que debieran, y ellos pueden financiar esas políticas. Alemania puede dar 200 euros al mes por niño porque es Alemania, nosotros no podemos. Los grandes esfuerzos en el Norte de Europa se focalizan en los inmigrantes extra europeos, un ejemplo se ve en Escandinavia. Y de ahí la respuesta en forma de péndulo de la extrema izquierda a la extrema derecha sin pasar por el medio. Me gustaría que España pudiera financiar a los padres así pero es imposible con la deuda pública que tenemos. Un niño aquí nace con una mochila de deuda pública de 25.000 euros. Que va a crecer. No podemos financiarla. Sí en cambio dar medidas de apoyo económico y social que no tensionen las arcas públicas. Antes hay que mejorar la sanidad y los pensionistas, y sus reclamaciones son legítimas. Ellos ya han cumplido. Si queremos el pacto social tenemos que demostrar a la gente joven que España es un país serio y a sus esfuerzos responderá como ahora a los mayores. Los impuestos van a subir seguro porque España debe responder de sus obligaciones frente a los prestamistas. Si eres un chaval de 25 años y ves que vas a pagar el doble y recibir la mitad, la decisión lógica es irte.
¿Inmigración: una solución o un problema?
Las dos cosas, sin inmigración no hay solución, lo siento por los xenófobos. La estrategia del blindaje de fronteras es un absurdo y genera falsa seguridad. Crece la población de los emisores: no es el efecto llamada, sino expulsión. No podemos tampoco olvidar que con cierto porcentaje extranjero hay una reacción autóctona negativa, porque la emigración entra a competir con el segmento que trabaja con las manos. Inmigración sí pero tenemos que atender a la población más débil y menos protegida para evitar la reacción que se está dando desde Suecia hacia abajo en toda Europa. Hace falta fecundidad e inmigración pero sin superar los porcentajes entre el 10 y 20 por ciento de la población. 
España ya está ahí.
España no es un país racista pero paga a Marruecos o Senegal para que hagan de polis malos. Pero la presión demográfica de esa gente joven del Sur va a crecer. En parte el problema es la situación aberrante de la mujer allí. Blindándonos no vamos a conseguir nada, debemos fomentar su desarrollo, sobre todo el femenino, así bajará la natalidad también ahí. Acabo de ver el caso de una chica marroquí que desahucian en Vigo: tiene tres hijos. Normal, para ellos es su seguro para la vejez.

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